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Mezcal Patatús, el ‘alma’ del agave en un sorbo

La mezcalera busca conectar al consumidor con el "espíritu" del maguey a través de procesos ancestrales

San Luis Potosí, SLP.- En el corazón del paisaje semidesértico potosino en la delegación de Bocas, el Mezcal Patatús emerge no solo como una marca de destilados, sino como un proyecto de rescate histórico y espiritual. Bajo la dirección de Fernando Escandón Trevillo, la mezcalera busca conectar al consumidor con el "alma" del maguey a través de procesos que rechazan la prisa industrial y abrazan el legado de las antiguas haciendas de la región.
 
La experiencia que ofrece Patatús se centra en el respeto al tiempo. Con agaves que tardan entre 7 y 15 años en madurar, la producción se convierte en un ejercicio de paciencia. El proceso destaca por sus técnicas ancestrales, procesando la bebida con el uso de hornos de piedra volcánica y realizando una fermentación natural.
 
Escandón define al mezcal como una bebida "espirituosa" en el sentido más estricto, extrayendo mediante la destilación la esencia pura o el "alma" de la planta que ha absorbido los nutrientes de la tierra por más de una década.
 
Actualmente la mezcalera promociona su bebida clásica generada con el maguey Salmiana de 42 grados y su nueva apuesta, elaborada con el maguey denominado Rhodacantha.
 
El nombre "Patatús" surge por su arraigo en el habla popular latina. Según sus creadores, evoca esa emoción fuerte y el impacto súbito —y divertido— que provoca el primer sorbo de un destilado con carácter. Esta identidad se entrelaza con la mitología prehispánica, citando la leyenda de Mayahuel (diosa del maguey) para recordar que el mezcal es, ante todo, un regalo divino e identidad cultural.
 
Tras años de inactividad en las zonas mezcaleras tradicionales, este proyecto familiar busca revitalizar la economía y la cultura local.
 
"Queremos que la gente entienda que no está tomando cualquier bebida, sino el resultado de más de 12 años de historia", señala Escandón.
 
La marca que produce unas 12,000 botellas anuales y destina el 20% de su producción al mercado ha ganado ya nueve premios internacionales, incluyendo una doble medalla de oro en San Francisco.
 
Actualmente esta bebida ancestral se exporta a China y Estados Unidos, y la empresa potosina se prepara para ingresar a Europa, para reafirmar su lugar como uno de las bebidas más representativas del país.
 
Como una alternativa al turismo se ofrece la visita guiada a la fábrica, invitando a una reflexión sensorial sobre el vínculo entre la tierra, el trabajo que se realiza y la preservación de una tradición que se resiste a morir. Con esta nueva etapa, la marca reafirma su misión de llevar al mundo un mezcal auténtico.
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