San Luis Potosí, SLP.- Este martes, la Glorieta Real Inn, uno de los puntos clave al poniente de la capital potosina, fue bloqueada por familiares y ciudadanos que demandan la localización del menor Alan Carrera Gómez, en medio de señalamientos de omisión institucional.
La protesta no solo colapsó la circulación, sino que evidenció el hartazgo de una familia que, a seis días de la sustracción del menor, acusa fallas graves en la conducción del caso por parte de la Fiscalía General del Estado.
El reclamo central dejó de ser únicamente hacia la autoridad investigadora. Ahora, los familiares han dirigido su exigencia al gobernador Ricardo Gallardo Cardona, a quien piden intervenir de manera inmediata ante lo que califican como inacción y desorden en las indagatorias.
La movilización fue advertida previamente, si no había avances, tomarían la glorieta. Cumplieron. Y con ello, elevaron el conflicto a un nivel político.
Tras una reunión con la fiscal Manuela García Cázares, la familia sostiene que detectaron desconocimiento del caso por parte de la titular. Ivette Galicia, tía del menor, cuestionó públicamente la postura oficial, especialmente al descartar que se trate de violencia vicaria.
El señalamiento es delicado, no solo implica diferencias de criterio jurídico, sino posibles deficiencias en la integración de la investigación.
Además, denunciaron que la madre del menor fue atendida sin acompañamiento familiar, lo que generó inconformidad y desconfianza en el proceso.
El caso ya no se queda en San Luis Potosí. La activista Marilú González Martell adelantó que un grupo viajará a la Ciudad de México para buscar la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La estrategia es clara, escalar el conflicto ante la falta de resultados locales y obligar a que el caso sea atendido desde instancias federales.
Lo que inició como la búsqueda urgente de un menor, hoy se ha convertido en un foco de presión social y política. El bloqueo de la Glorieta Real Inn no solo afectó la movilidad; exhibió una crisis de confianza en las autoridades encargadas de procurar justicia.
Mientras tanto, la exigencia sigue siendo la misma, que Alan regrese con su madre. Pero ahora, con una advertencia implícita, la presión irá en aumento si las autoridades no responden.