A dos años de la promulgación de la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible (LGAAS), la falta de su reglamento mantiene detenida la construcción de una nueva política alimentaria nacional que busca transformar de fondo el sistema alimentario en México, acusaron organizaciones de los colectivos Sin Maíz no hay País y de la Alianza por la Salud Alimentaria.
Organizaciones de la sociedad civil, colectivos campesinos y especialistas advirtieron que este vacío normativo no solo retrasa la implementación de la ley, sino que bloquea avances clave en medidas como el fortalecimiento del etiquetado frontal de advertencia, los lineamientos contra la comida chatarra en escuelas y estrategias para reducir el desperdicio de alimentos.
El elemento central de esta parálisis, señalaron, es el retraso en la instalación del Sistema Intersectorial Nacional de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (SINSAMAC), considerado la pieza operativa clave para articular a todas las dependencias y niveles de gobierno en una política alimentaria integral.
La Ley de Alimentación Adecuada fue concebida como un parteaguas para garantizar el derecho a una alimentación adecuada, impulsar la soberanía alimentaria y coordinar acciones en salud, medio ambiente, educación y economía. Sin embargo, sin reglamento, sus disposiciones permanecen en el papel.
"El sistema intersectorial es el mecanismo que ordenaría a todo el sector alimentario. Sin él, no hay coordinación ni implementación real de la política", advierten las organizaciones en su pronunciamiento.
Entre las medidas detenidas destaca el fortalecimiento del etiquetado frontal, que permitiría ampliar la información al consumidor, incluyendo advertencias más claras sobre ingredientes y posibles riesgos a la salud.
Asimismo, se encuentran estancados los lineamientos para garantizar entornos escolares saludables, conocidos como políticas "antichatarra", que buscan limitar la venta y promoción de productos ultraprocesados en escuelas.
A ello se suma la falta de avances en estrategias nacionales para reducir el desperdicio de alimentos, un problema que impacta tanto en la seguridad alimentaria como en el medio ambiente.
Las agrupaciones coincidieron en que el Sistema Intersectorial es el eje que permitiría alinear políticas dispersas que actualmente operan sin coordinación efectiva entre secretarías, gobiernos estatales y actores sociales.
Sin este sistema, advierten, la política alimentaria sigue fragmentada, con esfuerzos aislados que no logran incidir de manera estructural en problemas como la obesidad, la malnutrición o la dependencia alimentaria.