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Fallas geológicas ponen en duda la viabilidad del paso a desnivel en El Saucito

Como parte de la Agenda Hídrica 2025, especialistas en geología han puesto sobre la mesa un escenario que enciende las alarmas

San Luis Potosí, SLP.- Mientras especialistas advierten un terreno inestable y riesgos estructurales, la autoridad municipal apuesta por estudios en curso para definir el futuro del polémico paso a desnivel.
 
En el corazón de El Saucito, donde la fe y la historia sostienen al Templo del Señor de Burgos, hoy se libra un debate que va más allá de la movilidad, la ciencia contra la urgencia política.
 
De un lado, investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí advierten que el subsuelo no es apto para intervenciones de gran escala; del otro, el Ayuntamiento insiste en que aún no hay veredicto final y que todo depende de los estudios en curso.
 
El diagnóstico técnico no es menor. Como parte de la Agenda Hídrica 2025, especialistas en geología han puesto sobre la mesa un escenario que enciende las alarmas, un terreno saturado de agua, compuesto por materiales frágiles y atravesado por una falla geológica activa.
 
La investigadora Sonia Torres Rivera ha sido clara al advertir que cualquier intervención profunda podría alterar el equilibrio natural del suelo. Las excavaciones, lejos de ser una solución simple, podrían detonar hundimientos, fracturas o desplazamientos en una zona que ya muestra signos de estrés estructural.
 
Las evidencias no son hipotéticas. En el templo —símbolo religioso y patrimonial del sector— ya se observan grietas en muros, separaciones en cantera y deformaciones en el subsuelo. Señales que, para los expertos, reflejan un terreno en constante movimiento.
 
Frente a este panorama, el Ayuntamiento ha optado por una postura cautelosa, al menos en el discurso.
 
La secretaria general, Ángeles Rodríguez Aguirre, sostiene que el proyecto aún no está definido y que su viabilidad dependerá de los estudios técnicos que realiza la propia universidad.
 
La funcionaria municipal, explica que la administración se encuentra en una fase de acompañamiento, dejando en manos de especialistas la evaluación geofísica del sitio. Será ese análisis —dice— el que determine si la obra puede ejecutarse, modificarse o incluso descartarse.
 
Mientras tanto, el proceso administrativo no se detiene del todo. La posibilidad de avanzar en licitaciones sigue latente, aunque con la promesa de ajustes posteriores basados en evidencia científica y diálogo con los vecinos.
 
El proyecto, valuado en cientos de millones de pesos, se plantea como una solución a la congestión vial en la zona. Sin embargo, para los especialistas, el costo podría ser mucho mayor que el beneficio si no se atienden las condiciones del subsuelo.
 
El punto de quiebre está claro:
 
• Para los expertos, el terreno representa un riesgo latente que exige estudios exhaustivos y decisiones prudentes.
• Para el Ayuntamiento, aún hay margen técnico para definir una obra viable que no comprometa la seguridad.
 
Una decisión que marcará el futuro del Saucito
 
Más allá del debate técnico, lo que está en juego es la relación entre desarrollo urbano y conocimiento científico.
 
El caso de El Saucito expone una tensión recurrente, proyectos que prometen modernidad frente a advertencias que llaman a la cautela. Entre ambos, una comunidad que observa cómo las grietas no solo atraviesan muros, sino también la narrativa de lo que debería ser progreso.
 
La decisión final no solo definirá una obra vial, sino también el rumbo de cómo se construye —o se arriesga— el futuro de la ciudad.
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