Detrás del telón
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona recién lo anunció, se dará continuidad a la Vía Alterna Sur con una nueva etapa, se ampliará desde el Eje 122 hasta el Eje 140, con trabajos que iniciarán en las próximas semanas, con esta obra —como se sabe— se busca desahogar la Carretera 57 del intenso flujo vehicular que se genera en la Zona Industrial.
La obra es estratégica y por lo tanto impostergable, aun así el gobierno federal desde el sexenio de AMLO ya no quiso impulsar más y el gobierno estatal pasado no quiso ni pudo hacer más, el primer tramo se inauguró en agosto de 2025 gracias al compromiso cumplido del gobernador Gallardo.
Esta nueva etapa será más de 7 kilómetros para llegar hasta Eje 140 de la Zona Industrial, la inversión inicial estimada es de 200 millones de pesos, y se prevé un puente vehicular para cruzar el tendido ferroviario, el proyecto integral contempla llevar esta vía hasta el municipio de Villa de Reyes, convirtiéndola en una arteria principal; el impacto en la movilidad será evidente y se verá reflejado en toda la zona metropolitana con otras obras ya ejecutadas por el gobierno estatal y algunas por iniciar.
Una de esas obras de modernización de la infraestructura urbana es la rehabilitación de la calle Circuito Oriente, será pavimentada en el tramo de la Carretera 57 y Calle Circuito Sur, que abarca los municipios de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez; se aplicará concreto hidráulico, se renovarán las líneas hidrosanitarias, el alumbrado público y señalética.
La inversión será superior a los 16 millones de pesos, los beneficiarios más de 750 mil habitantes; el banderazo lo dará el gobernador Gallardo este lunes, acompañado de varios miembros de su gabinete y de legisladores locales y federales, y de familias que viven por la zona.
De las obras por entregarse está la del puente más alto de la zona metropolitana, ubicado en la intersección del Circuito Potosí (antes anillo periférico Rocha Cordero) y el bulevar Valle de los Fantasmas (antes carretera a Rioverde), con más de 30 metros de altura; el beneficio de esta obra es de gran calado y para muchas décadas.
Ya que hablamos de movilidad, debemos mencionar la extensión de la Red Metro en la Huasteca, se conectará a varios municipios: Tamazunchale, San Martín Chalchicuautla, Matlapa, Axtla de Terrazas, Xilitla, Tanlajás y Ciudad Valles; se utilizarán unidades eléctricas y el servicio será gratuito como lo es en la capital potosina, y habrá paradores turísticos con locales para venta de alimentos y artesanías.
Cuando la ética es discurso
En otro orden de ideas, hay algo peor que el mal periodismo: la hipocresía vestida de ética. Y eso es justo lo que se asoma cada vez que alguien habla de “la responsabilidad de informar” desde un lugar cómodo.
Porque sí, suena bien. Es un discurso que vende. Pero en el fondo es una simplificación enorme.
El problema no es que los medios cuenten lo incómodo. El problema es que hay quienes preferirían que no se contara. Hablan desde el purismo periodístico, con la verdad en su pluma, en su palabra, con textos de Villoro, García Márquez, enseñanzas de Granados Chapa e impecables como Vicente Leñero.
Se cuestiona el tono, la forma, el impacto… pero se esquiva lo esencial: la realidad no es bonita, ni ordenada, ni fácil de digerir. Y pretender que el periodismo la suavice para que encaje en ciertos estándares morales no es ética, es otra cosa; Es maquillaje, o peor, censura con buena intención.
También está esa idea (medio ingenua, medio conveniente) de que existe un periodismo “correcto”, limpio, que no incomoda a nadie, que no genera ruido. Pero eso no es periodismo. Eso es contenido inofensivo.
Porque informar también implica mover, incomodar, provocar reacción.
Y sí, claro que eso genera clics, conversación, alcance. ¿Y cuál es el problema? ¿Desde cuándo llamar la atención es algo negativo? ¿Desde cuándo conectar con la gente se volvió una falta ética?
Porque hay que ser muy francos, no a todos les tiene que gustar tu trabajo, cada crítica tiene su contraparte, cualquier apoyo tiene un adversario.
Un pseudónimo, permitió que alguien desconocido, una persona fuera del ambiente político y periodístico, privilegiaba que el discurso fuera más importante que cualquier figura, porque al parecer hay más Cachos, mas Aristeguis, mas Dorigas y De Molas que pretenden ser más importantes que la información, que mueren por el protagonismo de “Ser la Noticia”.
Aquí es donde aparece la contradicción: se exige profundidad, pero se desprecia todo lo que logra llegar a más personas. Se pide responsabilidad, pero se olvida que sin audiencia no hay periodismo que aguante.
Es muy fácil opinar desde la teoría. Mucho más difícil es decidir qué publicar cuando tienes información incompleta, el tiempo encima y una audiencia esperando respuestas ya. Ahí no hay espacio para discursos perfectos. Hay decisiones, muchas veces incómodas.
Y hay otro tema que casi nunca se menciona: la audiencia.
Porque no, la gente no es tonta. No es un ente pasivo que simplemente absorbe lo que le ponen enfrente. La audiencia elige, compara, decide, si consume contenido más ágil, más visual o más directo, no significa que esté siendo manipulada. Significa que está adaptando la información a su ritmo.
Pero eso rara vez se dice, obvio que es más fácil culpar y señalar que reconocer que el consumo también influye en lo que se produce.
Y al final, muchas de estas críticas se quedan en lo mismo: discurso. Hablan de “informar mejor”, pero ¿quién ponen reglas? Hay que bajar a la realidad.
Egos y protagonismos absurdos solo se quedan en la moral, en la pose.
El periodismo no necesita sermones. Necesita honestidad. Necesita reconocer que no es perfecto, que hay tensiones constantes entre el fondo y la forma, entre el impacto y el rigor.
Y también necesita aceptar algo básico:
No todo lo que incomoda está mal.
Y no todo lo que tiene alcance es irresponsable.
A veces, lo que realmente molesta no es el periodismo.
Es la realidad que pone enfrente.