San Luis Potosí, SLP.- La falta de atención oportuna en el ganado y animales domésticos ha permitido que la plaga se expanda a ritmo acelerado en el estado, colocándolo entre las entidades con mayor número de casos activos.
San Luis Potosí enfrenta un repunte preocupante en la propagación del gusano barrenador, una plaga que ha encontrado terreno fértil en la desatención del sector agropecuario local. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (SEDARH), la entidad suma ya 112 casos activos, colocándose entre los focos rojos a nivel nacional.
Aunque el problema se replica en distintas regiones del país, es en territorio potosino donde las autoridades han encendido alertas por un patrón que se repite, la falta de revisión constante del ganado y la tardía intervención ante los primeros signos de infestación.
El director de Sanidad Animal de la SEDARH, César Paul Llamas Vega, advirtió que los primeros cuatro días tras la aparición de una herida son determinantes para frenar el avance del gusano barrenador. Sin embargo, en la práctica, muchos productores no actúan en ese periodo crítico.
“El problema no solo es la presencia de la plaga, sino la omisión en atenderla a tiempo”, se desprende del diagnóstico emitido por la dependencia estatal, que señala que esta falta de reacción permite que las larvas se desarrollen, completen su ciclo y continúen propagándose.
El gusano barrenador, generado por la mosca Cochliomyia hominivorax, deposita sus huevecillos en heridas abiertas de los animales. En cuestión de días, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo, provocando lesiones graves que, sin tratamiento inmediato, se convierten en un foco de infección para otros ejemplares.
En San Luis Potosí, el impacto ya no se limita a zonas rurales. Autoridades sanitarias han detectado casos en áreas urbanas, donde incluso mascotas han resultado afectadas, ampliando el riesgo y evidenciando la falta de cultura preventiva en torno al cuidado animal.
Este escenario ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar la vigilancia sanitaria y la corresponsabilidad entre productores, dueños de animales y autoridades. Desde la SEDARH se insiste en que la clave no está solo en combatir la plaga, sino en prevenir su expansión mediante acciones básicas, revisar constantemente a los animales, atender cualquier herida y reportar de inmediato posibles casos.
La expansión del gusano barrenador en el estado no solo representa una amenaza para el sector ganadero, sino también un reflejo de las debilidades en la atención primaria del campo potosino, donde la omisión puede costar caro y multiplicarse en cuestión de días.