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Especialistas urgen soluciones ante el agua contaminada

Los estudios revelan que al menos el 13% de los pozos tienen presencia de nitratos, bacterias fecales, microplásticos, uranio, flúor y arsénico

San Luis Potosí, SLP.- A más de diez días de que investigaciones recientes de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) encendieron las alertas por contaminación en el agua subterránea de la zona metropolitana, la respuesta del gobierno municipal encabezado por Enrique Galindo Ceballos deja más dudas que certezas frente a un problema que ya se perfila como una amenaza directa a la salud pública.
 
Los estudios revelan que al menos el 13% de los pozos tienen presencia de nitratos, bacterias fecales, microplásticos, uranio, flúor y arsénico, contaminantes que alcanzan profundidades de más de 100 metros, lo que evidencia una infiltración severa y prolongada. Especialistas advierten que esta situación no solo compromete la calidad del agua, sino que podría tener efectos graves en la salud, particularmente en niñas y niños, al afectar su desarrollo físico y neurológico.
 
Pese a la gravedad del hallazgo, la postura oficial se mantiene en una fase preliminar. El propio alcalde reconoció que aún no existe una ruta clara de acción
 
“Yo le pedí al Interapas que tuviera un primer acercamiento para ese tema que se llama calidad del agua y quitarle metales y lo que hemos estado investigando, a reserva de reunirnos con ellos, que conozcamos qué alternativas tenemos, porque sí hay y no es el único lugar donde puede haber arsénico, y lo que estamos es preguntarles a ellos qué alternativas tenemos, la ósmosis inversa, algunos otros procesos químicos, y Interapas ya está trabajando con ellos para ver qué alternativas tenemos”.
 
La declaración, lejos de transmitir certeza, exhibe una administración que aún “pregunta” y “explora” opciones frente a un problema ya documentado y que impacta directamente en la población. La falta de un plan concreto de atención, mitigación y prevención resulta particularmente preocupante si se considera que la exposición prolongada a estos contaminantes puede derivar en enfermedades crónicas, daños neurológicos y afectaciones irreversibles en menores de edad.
 
Mientras la comunidad académica ha sido clara al proponer soluciones como la implementación de sistemas de ósmosis inversa para reducir la carga de contaminantes, la autoridad municipal apenas se encuentra en el diagnóstico y diálogo institucional, sin establecer plazos, estrategias específicas ni acciones emergentes.
 
La crisis del agua en San Luis Potosí no sólo pone en evidencia un problema ambiental, sino también una reacción institucional tardía ante un riesgo que, día con día, continúa fluyendo directamente a los hogares potosinos.
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