San Luis Potosí, SLP.- La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de implementar un sistema universal de salud en México ha sido presentada como un avance histórico: atención médica para todos, sin importar si se cuenta o no con seguridad social. Sin embargo, especialistas advierten que, en las condiciones actuales del país —y particularmente en estados como San Luis Potosí—, esta iniciativa podría convertirse más en un problema estructural que en una solución real.
El presidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Profesionistas A.C., el doctor Antonio Chalita Manzur, pone el dedo en la llaga, la distancia entre el discurso político y la realidad del sistema de salud es abismal.
“Suena de repente para la gente que no conoce o no sabe pues muy bonito porque ya van a atender a todo el mundo en cualquier lugar…”, señala el especialista, al comparar la propuesta con modelos internacionales. Sin embargo, advierte que la comparación es engañosa“ algo similar al sistema de salud que tienen en Estados Unidos pero allá el sistema de salud es diferente, hay capacidad para la mayor parte de la población”.
El problema central no es la intención, sino la falta de condiciones. En San Luis Potosí, explica Chalita, el crecimiento poblacional ha sido explosivo —hasta un 300% en la capital— sin que esto se traduzca en infraestructura médica suficiente.
“Tiene 20 años que no hemos tenido crecimiento en infraestructura en salud”, afirma. Y los pocos avances son claramente insuficientes, la Clínica 50 del IMSS y una unidad de medicina familiar no alcanzan a cubrir la demanda actual.
El déficit no es solo de edificios, sino de personal. La precarización laboral en el sector salud ha provocado un éxodo silencioso de médicos y especialistas.
“A los médicos ya no les interesa mucho trabajar en instituciones de salud por cuestión de malos tratos laborales, porque ya no hay jubilaciones, prestaciones, solo contratos de 4 a 6 meses”, advierte Chalita.
A esto se suma una constante, falta de insumos, escasez de medicamentos y citas médicas diferidas hasta por seis meses. Un sistema que ya opera al límite.
¿Universalidad o saturación?
La gran interrogante es qué ocurrirá cuando millones de personas sin seguridad social se integren a un sistema que ya está colapsado.
“¿y ahora qué va a pasar si llega más gente al IMSS o al IMSS Bienestar? ¿qué van a decir los sindicatos, los derechohabientes que sí pagan?”, cuestionó el especialista.
El planteamiento no es menor, trabajadores formales —como burócratas, maestros y empleados de la industria— financian el sistema mediante aportaciones obligatorias. La universalización, sin una reestructura financiera clara, podría generar tensiones sociales y una percepción de injusticia.
Para Chalita, el error más grave es de origen, intentar ampliar la cobertura sin fortalecer el sistema.
“Las cosas no están bien hechas, el pronóstico no es bueno ¿por qué no mejoraron primero el sistema de salud?, duplicar hospitales, contratar más médicos, garantizar medicamentos y luego sí pensar en la universalidad”, subraya.
El especialista también cuestiona el proceso político detrás de la propuesta: “va a ser un decreto presidencial sin siquiera pasar por la Cámara de Senadores ni Diputados y las cosas no se ven bien”.
La crítica es directa, el riesgo de que la universalidad de la salud se utilice como una bandera política sin sustento técnico.
“Lo hacen por una sección simplemente populista, para que la gente diga ‘ya nos van a atender a todos’ pero a la hora de solicitar la atención, ahí va a estar la realidad”.
Finalmente, el especialista advierte que el panorama financiero tampoco es alentador “El presupuesto en salud cada vez está peor, no le pagan a las farmacéuticas y el panorama se ve más oscuro”.
La propuesta de un sistema universal de salud en México abre un debate necesario sobre el derecho a la salud frente a la capacidad real del Estado para garantizarlo.
Sin inversión, sin planeación y sin fortalecer lo existente, la universalidad podría convertirse en una promesa que, lejos de resolver, profundice la crisis de un sistema que ya hoy enfrenta carencias críticas.
La pregunta a responder es ¿será este el inicio de una transformación histórica o el camino hacia un colapso anunciado?