San Luis Potosí, SLP.- Lo que comenzó como un accidente de motocicleta terminó convirtiéndose en una carrera contra el tiempo marcada por la incertidumbre, la omisión institucional y la desesperación. La familia de Ángel Andrés Carreto Chávez alzó la voz este 8 de abril para denunciar públicamente lo que consideran una cadena de negligencias médicas dentro del sistema de salud federal en el estado.
De acuerdo con el testimonio, tras el accidente ocurrido el pasado 4 de abril, el paciente ha sido trasladado en repetidas ocasiones entre distintas unidades médicas —del Zapata a la Clínica 50, de regreso al Zapata y posteriormente al Hospital Cuauhtémoc— sin recibir, hasta ahora, una intervención quirúrgica definitiva, pese a la gravedad de sus lesiones.
La situación se agravó cuando, relatan los familiares, el día de ayer el paciente ingresó a quirófano bajo la expectativa de ser operado. Sin embargo, minutos después, un médico informó que no se realizó la cirugía, limitándose únicamente a colocar estabilizadores provisionales para evitar hemorragias internas. “Solo fue una medida temporal”, denuncian, mientras el estado de salud continúa deteriorándose.
El cuadro clínico no deja margen para la espera. Ángel Andrés presenta una fractura expuesta en el tobillo derecho —con sangrado constante—, así como una fractura de fémur conminuta, fiebre y signos compatibles con una posible embolia grasa. La familia advierte que el riesgo de desarrollar sepsis o sufrir complicaciones irreversibles aumenta con cada hora sin atención quirúrgica adecuada.
A la gravedad médica se suma lo que califican como un bloqueo institucional. Denuncian que en el HGZ No. 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social se les ha negado el acceso al expediente clínico del paciente, lo que contraviene la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SSA3-2012. Esta negativa, aseguran, les impide buscar una segunda opinión o emprender acciones legales en medio de lo que consideran una evidente negligencia.
La denuncia también señala abandono por parte del personal de enfermería en el Hospital Cuauhtémoc, donde —afirman— el paciente ha tenido que recurrir a familiares para cubrir necesidades básicas ante la falta de atención.
Frente a este escenario, la familia ha interpuesto ya una queja formal ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al tiempo que exige la intervención inmediata de las autoridades de salud. La petición es clara, una cirugía urgente, la revisión del caso por el jefe de Traumatología y el acceso transparente a la información médica.
Más allá de un caso individual, la denuncia pone en el centro un problema recurrente, la saturación, la burocracia y la falta de respuesta oportuna dentro de las instituciones de salud pública. Mientras tanto, la vida de un paciente sigue en pausa, atrapada entre trámites, traslados y decisiones que no llegan.
La familia advierte que hará responsables a las autoridades del hospital por cualquier desenlace fatal o pérdida irreversible derivada de la demora. Su exigencia, más que un reclamo, es un grito urgente, que el sistema de salud responda antes de que sea demasiado tarde.