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México envejece con diabetes, hipertensión y brechas de género

Las personas mayores viven más años, pero no necesariamente en mejores condiciones

San Luis Potosí, SLP.- El envejecimiento en México ya no es una tendencia futura, sino una realidad que avanza con rapidez así lo dan a conocer los expertos, con más preguntas que respuestas. La más reciente Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, expone un país donde las personas mayores viven más años, pero no necesariamente en mejores condiciones.
 
Durante la presentación, encabezada por Graciela Márquez, se advirtió un cambio demográfico de gran escala, para 2080 habrá más personas mayores de 65 años que menores de edad en el mundo. Un escenario que obliga a replantear desde ahora las políticas públicas, el sistema de salud y hasta la dinámica familiar.
 
Los datos revelan un aumento sostenido de enfermedades crónicas que acompañan el envejecimiento. La diabetes y la hipertensión se consolidan como los principales padecimientos en la población de 50 años y más.
 
La diabetes, por ejemplo, creció de forma significativa en poco más de una década, pasando de afectar al 16% de la población en 2012 a más del 28% en 2024. En paralelo, la hipertensión también muestra un incremento constante, especialmente en mujeres mayores de 60 años, donde supera la mitad de la población.
 
Este panorama no solo implica mayores costos en salud, sino también un deterioro progresivo en la calidad de vida. A ello se suma que cerca del 10% de las personas adultas mayores enfrenta limitaciones para realizar actividades cotidianas como cocinar, hacer compras o administrar dinero.
 
El estudio también evidencia una transformación en la forma en que las personas mayores ocupan su tiempo. Aunque la televisión sigue presente, ha dejado de ser la actividad dominante.
 
Hoy, el uso de teléfonos celulares, mensajería e internet se posiciona como la principal actividad cotidiana, alcanzando a más del 84% de este sector. En contraste, ver televisión ha disminuido en comparación con años anteriores.
 
Este cambio no solo refleja una adaptación tecnológica, sino también una nueva forma de interacción social, donde la comunicación digital comienza a sustituir espacios tradicionales de convivencia.
 
Uno de los hallazgos más reveladores es el papel que desempeñan las personas mayores dentro de sus familias. Lejos de ser únicamente dependientes, más de un tercio de ellas participa activamente en el cuidado de menores o de personas enfermas.
 
Sin embargo, esta responsabilidad no es equitativa. Las mujeres concentran la mayor carga de cuidados, lo que evidencia una desigualdad estructural que persiste incluso en la vejez.
 
En materia de salud mental, los síntomas depresivos muestran una ligera disminución respecto a años anteriores, aunque continúan siendo más frecuentes en mujeres. En cuanto al acceso a servicios médicos, si bien una mayoría declara contar con atención, aún existen brechas en la cobertura real.
 
El Instituto Mexicano del Seguro Social sigue siendo la principal institución de atención, lo que confirma la dependencia del sistema público en este sector.
 
La ENASEM, desarrollada en conjunto con el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio, no solo ofrece datos, sino una advertencia, México envejece rápidamente, pero sin una estrategia integral que garantice bienestar en esta etapa de la vida.
 
El reto no es menor. Implica atender enfermedades crónicas, fortalecer redes de cuidado, reducir desigualdades de género y adaptar los servicios públicos a una población que, lejos de ser minoría, será protagonista en las próximas décadas.
 
En ese contexto, la pregunta ya no es si México está envejeciendo, sino si está listo para hacerlo.
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