locales

Los potosinos aspiramos heces de perros

El indiscriminado crecimiento de la población canina callejera genera que al secarse sus heces bajo los rayos solares ya pulverizados invadan la atmósfera

Por el incontenible incremento en el número de perros callejeros que pululan en la zona metropolitana, que según cálculos conservadores ascienden a más de 50 mil por sus necesidades fisiológicas obligan a los potosinos a aspirar sus heces que diariamente depositan indiscriminadamente por todos los rumbos de la ciudad y la periferia en una cantidad que puede superar las cinco toneladas diarias.
 
Aunque organizaciones animalistas han creado varios refugios para canes en situación de calle a estas alturas ya son insuficientes para albergarlos además de que se reproducen sin ningún control lo que impide mantener controlados sus movimientos fisiológicos.
 
El indiscriminado crecimiento de la población canina callejera genera que al secarse sus heces bajo los rayos solares ya pulverizados invadan la atmósfera ciudadana y provoque su aspiración por la gente provocando un grave problema de salud pública pues por su inhalación sus virus pueden provocar males gastrointestinales oftálmicos y cutáneos además de la salmonelosis.
 
El aumento de perros callejeros puede apreciarse por todos los rumbos de la urbe capitalina de tal forma que hasta la plaza de armas y el resto del primer cuadro ha sido invadido por perros callejeros.
 
Periódicamente el ayuntamiento capitalino emprende campañas de esterilización canina que de poco sirven pues estos animales vagan libremente y rápidamente retoman su ciclo reproductivo.
 
Según estudios realizados sobre el problema las mayores cantidades de perros callejeros se concentran en las zonas conurbadas con Soledad de Graciano Sánchez y Mexquitic así como en las colonias colindantes con la sierra de San Miguelito lo mismo que en la zona del camino a la presa de San José donde han creado grandes jaurías que además de contribuir al agravamiento del fecalismo al aire libre son un peligro para la integridad de los transeúntes toda vez que frecuentemente se difunden casos de sus agresiones a las personas que pasan por la zona en que se encuentran.
 
 Por consiguiente, ante la ausencia de una estrategia clara para someter a control a los caninos que vagan por las calles y colonias sin control los potosinos no parecen tener otra alternativa que continuar exponiendo su salud al aspirar diariamente algo de las más de cinco toneladas de heces que los perros callejeros depositan por todos los rumbos de la zona metropolitana.
 
El problema se recrudece en la temporada de calor al provocarse un secado más rápido de las heces por los fuertes rayos solares que al pulverizarse los vientos cruzados que pasan por las zonas habitadas facilitan su dispersión más extensa en tanto se diseñan medidas efectivas para controlar en todos aspectos esta sobrepoblación canina callejera que ya es una amenaza para la salud de los potosinos en general.
OTRAS NOTAS