La reciente apertura que hizo el gobernador Ricardo Gallardo Cardona del parque acuático Dino Oasis en el Tangamanga I, marca un capítulo significativo en la vida pública: la afirmación de un proyecto de recreación y esparcimiento de las capas populares de la sociedad potosina frente a una oposición elitista que, bajo un falso discurso ambientalista, intentó frenar su concreción con artimañas legaloides que fueron desechadas por la justicia federal.
Estos enemigos del progreso y de que la clase baja reciba beneficios, no solo fueron derrotados en las instancias jurídicas, también en el debate de las ideas y se estableció con firmeza un equilibrio entre crecimiento, recreación y participación ciudadana.
Ante la derrota y la vergüenza, la reacción de este segmento social de vocación excluyente fue la difusión de noticias falsas en las redes sociales sobre el origen y uso del agua, cuando los hechos nos indican que es agua tratada y no se afecta a ninguna colonia.
Impulsado por el gobernador Gallardo Cardona, el Dino Oasis se ha convertido en símbolo de una política pública exitosa orientada a democratizar el acceso a espacios de esparcimiento; luego de décadas de desigualdad en infraestructura recreativa, este parque acuático es la apuesta por el bienestar colectivo, de las familias que no tienen acceso a opciones privadas, a clubes exclusivos donde se refugian los que se sienten agraviados con el apoyo a los que menos tienen.
El proyecto enfrentó recursos legales promovidos por grupos que se autodenominaron defensores del medioambiente, pero los tribunales concluyeron que no existían elementos para frenar la obra, evidenciando que operaban intereses políticos y narrativas de minorías que buscaban obstaculizar el desarrollo social; la resolución judicial convalidó no solo al gobierno gallardista sino la voluntad legítima del pueblo.
El Dino Oasis va a atraer más visitantes foráneos, propicia la generación de empleos y de otros servicios asociados, le da un valor agregado al Parque Tangamanga I y es ya nuevo polo de actividad en la capital potosina para las temporadas de calor, solo estaría fuera de servicio unos tres meses al año para dedicarlos a su mantenimiento como lo adelantó el gobernador Gallardo.
San Luis Potosí entra en una nueva etapa en la que el desarrollo urbano y el bienestar social se colocan al centro de la agenda, el Dino Oasis es un espacio recreativo pero las circunstancias adversas lo convirtieron en un emblema de un gobierno con sentido social y de la lucha popular en la defensa de un modelo que la sociedad potosina desea: espacios para que la clase trabajadora disfrute de momentos de descanso y recreación con toda la familia.