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La política exterior también se mide en la defensa de las mujeres

Opinión.

Ninguna mujer mexicana debería sentirse sola por el hecho de estar fuera de su país. Y si eso ocurre, el Estado mexicano tiene la obligación de hacerse presente, así de simple.
 
Justamente de eso trata la Política Exterior Feminista. No de adoptar un término nuevo ni de sumar una consigna al lenguaje diplomático. Es asumir una responsabilidad concreta y de entender que la política exterior también debe servir para cuidar, acompañar y proteger a las mujeres mexicanas más allá de nuestras fronteras.
 
Para San Luis Potosí, este tema está lejos de ser ajeno porque en muchísimas familias potosinas hay una historia ligada a Estados Unidos. Hay madres, hijas, hermanas y esposas que han salido adelante del otro lado de la frontera con trabajo, valentía y sacrificio. Muchas lo han hecho lejos de su tierra, lejos de su gente, enfrentando barreras, miedos y muchas veces también situaciones de violencia o de abandono.
 
Por eso importa que México avance en una política exterior que mire de frente y reconozca esa realidad. Cuando se fortalece la red consular para proteger mejor a las mujeres y a las niñas mexicanas en el exterior, se está cumpliendo una obligación elemental del Estado mexicano. Se está llevando respaldo institucional a quienes atraviesan momentos difíciles y se está recordando, con hechos, que la patria también acompaña a la distancia.
 
Yo estoy convencida de que ahí también se mide la fortaleza de un país. Se mide en la manera en que responde cuando una de sus mujeres necesita apoyo. Se mide en la capacidad de sus instituciones para actuar con sensibilidad, con eficacia y con firmeza. Se mide en la seriedad con la que un Estado entiende que proteger derechos también es una forma de representar a su nación.
 
La igualdad no puede quedarse en discursos, ceremonias o fechas conmemorativas. Tiene que notarse en decisiones reales, en políticas útiles y en una diplomacia con sentido humano. Porque una política exterior cercana es la que sirve para resolver, para acompañar y para proteger.
 
México necesita una política exterior firme, inteligente y humana. Una política exterior que esté a la altura del presente y que entienda que la dignidad de las mujeres mexicanas también se defiende fuera del territorio nacional. Cuando un país cuida a sus mujeres con seriedad y con voluntad política, deja claro qué clase de nación quiere ser.
 
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