San Luis Potosí, SLP.- En un ambiente de profunda fe, esperanza y renovación espiritual, cientos de potosinos se dieron cita en la Catedral Metropolitana de San Luis Potosí para participar en la celebración del Domingo de Pascua, una de las fechas más significativas del calendario cristiano.
Desde el corazón del Centro Histórico, la Iglesia potosina vivió una jornada marcada por la alegría de la Resurrección, donde familias completas acudieron para conmemorar que, como lo señala el Evangelio, Cristo ha vencido la muerte y ha abierto el camino a una vida nueva.
Durante esta celebración, el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe dirigió un emotivo mensaje pascual en el que invitó a los fieles a vivir este tiempo como una oportunidad para transformar el corazón y reconstruir el tejido social desde la paz.
En su mensaje, destacó que la Pascua no solo representa el triunfo de la vida sobre la muerte, sino también un llamado urgente a dejar atrás la violencia, el rencor y la desesperanza, para dar paso a la reconciliación, el diálogo y la fraternidad. Subrayó que, incluso en medio de las dificultades, el mal no tiene la última palabra, pues la Resurrección es signo de esperanza permanente.
El arzobispo hizo énfasis en la necesidad de convertirse en artesanos de paz, retomando el sentido de construir una sociedad más justa desde las acciones cotidianas, comenzando en las familias y comunidades. Asimismo, exhortó a responder al mal con bien, al odio con amor y a las ofensas con perdón, siguiendo el ejemplo de Cristo.
La celebración también recordó el pasaje bíblico en el que María Magdalena y la virgen María descubren el sepulcro vacío, símbolo del cumplimiento de la promesa divina: “No está aquí; ha resucitado”, anuncio que continúa siendo el pilar de la fe cristiana.
En medio de cantos, oraciones y un ambiente de recogimiento, los asistentes vivieron una experiencia espiritual que reafirma que la Pascua es un nuevo comienzo. Para muchos, este día representa la posibilidad de renovar la fe, fortalecer la esperanza y reencontrarse con el amor de Dios.
Finalmente, el mensaje pastoral concluyó con un deseo claro, que Cristo Resucitado llene los corazones de paz, alegría y confianza, recordando que su presencia permanece viva entre la humanidad.
Este Domingo de Resurrección no solo congregó a la comunidad católica, sino que también dejó un mensaje que trasciende lo religioso, la certeza de que siempre es posible volver a empezar, incluso después de los momentos más oscuros.