Rioverde, SLP.- Este 2026, se realizará la representación número 42 del Viacrucis Viviente en el municipio de Rioverde, una escenificación que destaca en la Zona Media por la presencia de cientos de creyentes que acompañan a Jesús en su crucifixión.
Ulises Limón Robles, quien forma parte de los organizadores dio a conocer que la representación comenzó en 1985, iniciada por un maestro de nombre Alfredo, quien fue parte del movimiento de cursillos de cristiandad, grupo pastoral que impulsó está tradición.
El acercamiento al Viacrucis de parte la familia Limón Robles ocurrió cuando el hermano mayor, Raúl Limón Robles, represento a Jesús en 1985, pero fue varios años después cuando su padre Raúl Limón Izar, se hizo cargo de la organización por varias décadas.
“Sonando la última campanada de las 9 de la mañana en la torre de la iglesia, comienza el Viacrucis”.
Actualmente sus hijos Ulises y Alfredo Limón Robles, junto con su cuñado Wenceslao Oviedo, se encargan de organizar el recorrido que comienza en el atrio de la parroquia de Santa Catarina y concluye con la crucifixión en la ribera del Río Verde, ante la presencia de familias completas.
Los ensayos comienzan después del Miércoles de Ceniza y personas del pueblo tienen la oportunidad de representar un papel.
Wenceslao García Oviedo, señaló que el Viacrucis es la suma de voluntades de muchas personas. A los ensayos acuden un promedio de entre 40 y 50 pero el Viernes Santo son más de 100 voluntarios los que se caracterizan para acompañar al contingente.
Sin embargo, el trabajo va más allá, pues además de los ensayos se requiere acomodar escenario, checar recorridos, gestionar tapancos, sonidos y otras necesidades.
El Viernes Santo, la calle Reyes se convierte en un río de personas que, en muchas ocasiones, se conmueven hasta las lágrimas.
Arturo Limón Robles, quien ha participado como José de Arimatea y Juan, cambiándose de vestuario alternativamente, relata una anécdota de los primeros Viacrucis:
“Mi hermano Gustavo era el que azotaba a mi otro hermano que era Jesús y toda vía pasábamos el río por el agua; y estando ahí sale una señora de edad avanzada, llorando, con una piedra y le grita: ‘déjalo en paz’, entonces él con un escudo de cartón es con lo que se tapa, realmente le pegó, y lo hemos visto: hay personas que en el camino van llorando”.
Tomás Ontiveros Salazar, quien representa a Poncio Pilatos, lleva al menos 10 años participando en la representación.
Para él, la preparación “influye mucho en lo mental, dar la sentencia a Jesús es la etapa más complicada”.
Omar Alejandro Ortiz Ávila, representará a Jesús por segundo año consecutivo por lo que se ha preparado espiritual y físicamente yendo al gimnasio para tener la condición física indispensable.
Para él se trata de una responsabilidad grande: “todas las miradas van a estar conmigo” asegura, y afirma que su familia también contribuye en su paz mental para la representación.
Al tener experiencia ya en el Viacrucis, Omar Alejandro reconoce que en su primera intervención “Dios me ayudó” para sacar adelante el papel al sentirse bien físicamente.
“Tenía nervios al principio, pero no” al tener buen resultado, dice
Reconoce que siente algo muy bonito el ayudar a las personas para acercarse a Jesús. Dice que el año pasado le ocurrieron situaciones extrañas:
“Por ejemplo la mujer que me da de beber, en una de las calles, ella esta ahí tirada, veo su mano cerca y no sé por qué me da por tomarla de la mano y comenzamos a llorar los dos… también cuando se acerca María desconsoladamente comenzamos a llorar los dos de manera real y esas son las cosas que digo es algo más allá de nada más ir a cumplir”.
“Yo creo que hay un Dios que para mi existe y pienso que todos deberíamos de tomarlo así, no estamos solos Dios Existe”, asegura.