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Se 'roba' Nothing But Thieves el corazón de mexicanos

En vez de túneles, planificación por planos de construcción, el grupo solo necesitó de su habilidad musical y de su equipo, con micrófono y pantallas incluidas, para quedarse con un gran botín

Nada más que ladrones, nada más que músicos, nada más que secuestradores de vivencias musicales fueron los integrantes de Nothing But Thieves la noche de este martes en escena.
 
 El recital que ofrecieron en el Pepsi Center WTC fue un saqueo idóneo a cargo de Conor Mason en la voz y guitarra, Joe Landridge-Brown en la segunda guitarra, Dominic Craik en el teclado y la guitarra, Philip Blake en el bajo y James Price en la batería.
 
 "Muchas gracias por estar con nosotros en este templo de la música, nos sentimos muy afortunados de estar aquí, en frente de 8 mil personas ¿están emocionados?", dijo el vocalista a medio show. Y aunque el inmueble tiene capacidad para máximo 8 mil 400 personas, no lució lleno, sino a un 70 por ciento de su capacidad (no hubo cifra oficial por parte de la promotora).
 
 En vez de túneles, planificación por planos de construcción e instrumentos tecnológicos de gran avance para perpetrar un gran asalto musical, y como si fuera extraído de un guión cinematográfico, el grupo solo necesitó de su habilidad musical y de su equipo, con micrófono y pantallas incluidas, para quedarse con un gran botín.
 
Sonaron con "Sorry", sacudieron con "Impossible", sorprendieron con "Oh No :: He Said What?". Sonaron y tocaron, su plan maestro dio resultado desde los primeros minutos y así fue hasta casi al final.
 
 "Nosotros somos felices de venir a México, es un honor que nos escuchen y que estén con nosotros", destacó el líder de la banda, cuyo nombre hace referencia a los "megaladrones", que para ellos son los líderes religiosos.
 
 Británica y representativa del sector emprendedor y trabajador de Essex, la agrupación acumuló fanfarrias con cada una de las rolas que entonó y se rodeó de una descarga de gritos que ni ellos se la creían.
 
 "Ustedes, mexicanos, son especiales", dijo el vocalista del grupo, cuyo reciente álbum de larga duración, Dead Club City Deluxe, data de hace dos años.
 
 El combo inglés, que tuvo su mejor momento en la década pasada, quedó más que satisfecho con el mosaico de voces al unísono que presumió con "If I Get High" y "Tomorrow Is Closed".
 
 Estos "ladrones" ingleses, con playeras, calzado con suela de vaqueta y un tanto desaliñados, cometieron un "atraco" memorable con la dotación de melodías características de su indie rock, de sus beats suaves, de sus ritmos pausados y de sus letras potentes.
 
 La noche de este martes se plantaron ante sus objetivos y mostraron el por qué de su crecimiento, ya que sus primeros show se dieron en escuelas y bares, y luego pasaron a telonear a bandas como Muse; ahora, ya tienen un set list con vida propia y el cual fue muy similar al que ofrecieron en el Tecate Pa'l Norte.
 
 Maestros del hurto emocional que han ganado partidarios con los años, Nothing But Thieves dejó para la parte final de su show las dos canciones más esperadas por sus fans: "Impossible" y "Amsterdam".
 
 
 Con la primera fueron indultados por las fechorías de venir a robarle a los mexicanos solo suspiros e ilusionarlos por un rato, pensando que podrían ser eterno, y con la segunda, reabastecieron el botín de piropos y gritos que se fueron consumiendo en la hora y media de concierto.
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