Libertad de opinión
Quien resultó bastante delicadito fue el diputado plurinominal del Partido Verde, Héctor Serrano, quien ya anunció que presentará una denuncia ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos en contra del rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el doctor Alejandro Zermeño. ¿La razón? Dice sentirse discriminado al señalar que no era potosino ni egresado de la institución, luego de que el legislador cuestionara las pensiones doradas en la máxima casa de estudios.
Muy mal, pero muy mal, se vio el intolerante diputado Serrano. Y es que, si hay alguien a quien no le gusta la crítica, es precisamente a él. Le gusta hacer, pero no que le hagan, como se dice coloquialmente. Es una prueba más de cómo actúa cierta clase política: usan el poder para intimidar.
Eso mismo ha ocurrido una y otra vez en distintas partes del país. Diputadas, alcaldesas y mandatarias estatales ligadas a la llamada 4T, bajo el argumento de la violencia política de género, han logrado sancionar a ciudadanas, así como amedrentar a periodistas y medios de comunicación. Incluso ya se ha intentado castigar a personas por conversaciones privadas en WhatsApp.
La pregunta es obligada: ¿por qué si un diputado como Héctor Serrano insulta, denosta y promueve campañas de lodo en redes sociales para calumniar, no pasa nada? En cambio, cuando la ciudadanía le cuestiona algo, responde con amenazas de denuncia.
Por cierto, ayer, en la conferencia mañanera, la propia primera mandataria del país, Claudia Sheinbaum, lo exhibió de manera bastante incómoda al recordarle turbios episodios de su paso como funcionario en el gobierno de la Ciudad de México.
ÁNGELES AL RESCATE
Tras la salida, por segunda ocasión, del exdiputado priista Fernando Chávez Méndez de la Secretaría General del Ayuntamiento de San Luis Potosí, luego de múltiples fricciones con el alcalde Galindo y con otros altos funcionarios, ocurrió lo que tarde o temprano tenía que pasar.
La gota que habría derramado el vaso fue, al parecer, un berrinche para acomodar en una zona exclusiva a personas que tenía como invitadas en el concierto del cantante español Miguel Bosé.
Ahora llega la exdiputada federal panista Ángeles Rodríguez, quien ya se había incorporado desde la primera administración de Galindo Ceballos en Atención Ciudadana y, en la actual, en Catastro. Capacidad tiene para sacar a flote el barco, pero se va a topar con muchos problemas internos, entre ellos los enconos y las envidias de un grupo cercano al alcalde, experto en la zalamería y que, a la primera oportunidad, buscará ponerle el pie.
Los retos de Ángeles son muchos y la labor que le espera será titánica. El alcalde escucha cada vez menos, abre nuevos frentes de conflicto de manera constante, evade la realidad y parece tener la mente en otro lado, soñando con una candidatura a la gubernatura el próximo año.
ES PREGUNTA
Y ahora que comienza a sentirse el ambiente mundialista, le dejo una pregunta, amable lector: ¿por qué la primera mandataria del país, Claudia Sheinbaum, no quiere asistir al evento inaugural del Mundial? ¿Será que teme una rechifla monumental, como la que enfrentó Miguel de la Madrid en 1986, o de plano no le gusta el futbol?