San Luis Potosí, SLP.- La contaminación del aire en San Luis Potosí dejó de ser una alerta discreta para convertirse en una presión visible sobre la agenda ambiental. En respuesta, la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) plantea instalar dos casetas de monitoreo, -una en la Zona Industrial de la capital y otra en el municipio de Tamuín, dos puntos donde la actividad económica también marca el pulso de las emisiones.-
El proyecto, encabezado por la titular de SEGAM, Sonia Mendoza Díaz, surge en un contexto donde el deterioro de la calidad del aire ya no puede explicarse por un solo factor. La funcionaria apunta a dos detonantes principales, -el crecimiento acelerado del parque vehicular en el estado y la expansión industrial derivada de la llegada de nuevas empresas.-
La lógica detrás de la ubicación es clara. La Zona Industrial concentra una alta densidad de fábricas y movimiento logístico, mientras que en Tamuín se busca vigilar el impacto de la agroindustria, particularmente en procesos vinculados a la producción intensiva.
Sin embargo, el plan enfrenta una barrera conocida, el presupuesto. Aunque la dependencia solicitó alrededor de 50 millones de pesos para diversos proyectos ambientales, únicamente se autorizaron 20 millones. En ese margen, cada caseta de monitoreo tendría un costo estimado de entre 4 y 6 millones de pesos, lo que podría elevar la inversión total hasta los 12 millones.
A pesar de que la instalación de ambas estaciones está contemplada para este año, no existe una fecha definida para su ejecución, lo que deja el proyecto en una especie de pausa técnica condicionada a la disponibilidad de recursos.
En contraste, zonas señaladas por la ciudadanía, como el área de ladrilleras al norte de la capital, no están consideradas dentro de esta estrategia. Desde SEGAM se sostiene que el foco debe mantenerse en los vehículos automotores como principal fuente contaminante, sin dejar de lado las inspecciones a industrias, chatarreras y bancos de materiales para regularizar su operación.