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Lukashenko regala un rifle al líder norcoreano Kim Jong-un

'¡Por si acaso aparecen enemigos!', bromeó Lukashenko al momento de entregar el arma, arrancando carcajadas de Kim, quien examinó el fusil de fabricación bielorrusa con evidente interés y probó el mecanismo de recarga

El tablero geopolítico internacional se desplaza hacia Pionyang. En un movimiento cargado de simbolismo y pragmatismo económico, el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, han ratificado este martes un compromiso que estrecha los lazos entre dos de los aliados más firmes del Kremlin. Según ha informado el servicio de prensa del mandatario bielorruso, ambos líderes han firmado un documento que marca el inicio de una colaboración sin precedentes en la era moderna.
 
La firma del tratado ha sido confirmada a través de los canales oficiales de Minsk. "Alexandr Lukashenko y Kim Jong-un firmaron el Acuerdo de amistad y cooperación entre la República de Bielorrusia y la República Popular Democrática de Corea", indicó el departamento de prensa bielorruso en Telegram. Para Lukashenko, este documento no es un mero trámite, sino un pilar fundamental que "expone de un modo preciso y abierto los objetivos y principios de nuestra interacción, define los marcos institucionales de futuros procesos mutuamente provechosos".
 
Durante las reuniones bilaterales, el presidente bielorruso no escatimó en halagos hacia el régimen norcoreano, al que auguró "un futuro grandioso" basándose en la naturaleza de su "pueblo laborioso y disciplinado". En una declaración que subraya la admiración mutua entre ambos mandatarios, Lukashenko afirmó: "Ustedes saben hacer todo. Y lo hacéis como nadie en el mundo. Y lo que digo no es una muestra de respeto en el marco de nuestras negociaciones. Esto realmente parte de mis observaciones".
 
A pesar de los miles de kilómetros que separan a Minsk de Pionyang, el líder bielorruso destacó que "pese a la distancia geográfica, los pueblos de Bielorrusia y Corea comparten intereses comunes de patriotismo, conservación de la memoria histórica y un profundo respeto a las generaciones mayores". Este acercamiento se produce en un contexto de aislamiento creciente por parte de la comunidad internacional hacia ambos países debido a la guerra en Ucrania. Lukashenko recordó que "las relaciones de amistad de nuestros Estados, forjadas aún en los tiempos de la Unión Soviética, jamás se interrumpieron.
 
Ahora entran en una etapa totalmente nueva", añadiendo que ambas naciones "necesitamos el uno del otro" al poseer economías que se complementan. Por su parte, Kim Jong-un ha respondido con "solidaridad y apoyo total" hacia Bielorrusia, aprovechando la cumbre para condenar "las presiones ilegales contra Bielorrusia por parte de Occidente". El líder norcoreano fue más allá al expresar su "apoyo e identificación con las medidas tomadas por el Gobierno de Bielorrusia dirigidas a garantizar la estabilidad político y social, el desarrollo económico". La visita oficial de Lukashenko, que durará dos días, no se limitará a este gran acuerdo de amistad. Las delegaciones de ambos países tienen previsto abordar "todo el espectro" de sus relaciones bilaterales para concretar proyectos conjuntos. Además del tratado principal, se espera la firma de otros diez acuerdos que consolidarán esta reactivación de la cooperación a todos los niveles, reforzando el eje estratégico que ambos países mantienen con Rusia.

 

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