San Luis Potosí, SLP.- El contraste entre 2025 y 2026 en materia de incendios forestales no es casualidad ni un simple repunte estacional. La diferencia radica, principalmente, en las condiciones climáticas y en cómo estas influyeron directamente en la generación y propagación del fuego. Mientras el año pasado registró una menor incidencia, este año enfrenta cifras que ya superan, en algunos indicadores, lo alcanzado en toda la temporada anterior.
De acuerdo con el titular de Protección Civil Estatal, Mauricio Ordaz, en 2025 la combinación de heladas y periodos de sequía favoreció el crecimiento de pastizales que, aunque representan material combustible, no detonaron incendios de forma temprana. Fue un año en el que los siniestros se concentraron en meses posteriores, lo que permitió mantener cifras relativamente controladas durante el inicio del año.
Sin embargo, en 2026 el escenario cambió drásticamente. La ausencia de estas condiciones provocó que los incendios comenzaran desde enero, marcando un comportamiento atípico. Tan solo en una semana de ese mes se registraron 13 incendios, mientras que en febrero la cifra alcanzó los 28. Actualmente, suman 54 incendios forestales, con una afectación de más de 20 mil hectáreas, cuando el año pasado, en toda la temporada de enero a mayo, se contabilizaron 16 mil 130 hectáreas dañadas.
El propio funcionario lo resume en una proporción alarmante, “vamos dos a uno” en comparación con el año anterior. Y es que, aunque en número total de incendios aún no se supera la cifra de 116 registrada en 2025, la extensión del daño ya rebasa ampliamente lo ocurrido en ese periodo, lo que evidencia una mayor intensidad y rapidez en la propagación del fuego.
El inicio anticipado de los incendios también explica por qué las cifras se están rebasando con tanta rapidez. Al comenzar enero, la temporada se alarga y deja más margen para que los siniestros aumenten, especialmente cuando aún faltan los meses más críticos, abril y mayo.
Un ejemplo reciente es el incendio registrado el viernes en Franse Chica, donde se reportaron 505 hectáreas afectadas. Aunque actualmente no hay incendios activos, el riesgo persiste ante las condiciones que se avecinan.
A este panorama se suma un factor estructural que agrava la situación, la falta de capacidad operativa en los municipios. Si bien las normas oficiales establecen que los ayuntamientos deben ser los primeros respondientes, en la práctica muchos no cuentan con los recursos ni el personal suficiente para atender emergencias de este tipo.
Resulta cuestionable que, en un contexto donde los incendios y otros siniestros aumentan durante la temporada vacacional, varios municipios sigan sin invertir lo necesario en cuerpos de seguridad y protección civil. La consecuencia es una cadena de reacción tardía, cuando el municipio no puede responder, interviene el estado, y si este se ve rebasado, entra la federación.
Ordaz señaló que apenas el 50 por ciento de los 59 ayuntamientos cumple con la conformación de brigadas de entre cinco y diez elementos, lo que deja en evidencia una cobertura incompleta frente a una problemática que va en aumento.
El incremento de incendios en 2026 no solo responde a factores naturales, sino también a una falta institucional. La combinación de un inicio anticipado de la temporada, condiciones climáticas adversas y una débil respuesta municipal ha generado el escenario perfecto para que los siniestros no solo aumenten, sino que se vuelvan más destructivos.