San Luis Potosí, SLP.- La tragedia ocurrida en Mexquitic de Carmona, donde una celebración religiosa terminó con dos personas fallecidas, dos más gravemente heridas y daños materiales en una iglesia, ha comenzado a perfilar no sólo una investigación penal, sino un entramado de omisiones que podrían derivar en responsabilidades compartidas entre autoridades municipales, organizadores y responsables del uso de pirotecnia.
La Fiscalía General del Estado confirmó que el caso ya se investiga como homicidio, mientras se determina si se configura como culposo —por negligencia— o doloso. Sin embargo, más allá de la tipificación jurídica, las autoridades han señalado una serie de fallas graves que habrían detonado el accidente.
De acuerdo con los primeros peritajes y testimonios de Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos, el uso de pirotecnia en la festividad se realizó sin cumplir con los protocolos básicos de seguridad. Entre las principales negligencias detectadas destaca la falta de permisos oficiales, ya que aunque existía una autorización proveniente de Zacatecas, nunca se notificó ni se solicitó validación a instancias federales como la SEDENA, ni a autoridades estatales, lo cual es obligatorio.
A esto se suma la omisión del gobierno municipal, encabezado por el alcalde de Mexquitic, quien tenía la responsabilidad de informar y coordinar con instancias superiores sobre el uso de material explosivo. Autoridades estatales han señalado que no se trata de un hecho aislado, ya que existen antecedentes similares en la demarcación, lo que agrava la posible responsabilidad por reincidencia.
Otra de las fallas críticas fue el resguardo indebido de la pirotecnia dentro de la iglesia, un espacio que por normativa está prohibido para almacenamiento de materiales explosivos. Esta decisión elevó considerablemente el riesgo y fue un factor determinante en la magnitud del siniestro.
Asimismo, se evidenció la manipulación de artefactos pirotécnicos por personas sin capacitación, particularmente en el manejo de un “torito” que, al ser encendido, lanzó chispas que alcanzaron el interior del recinto religioso. Esto provocó la detonación que derivó en el incendio y en el colapso de una estructura —una vara— que impactó directamente a una de las víctimas mortales.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Adolfo Benavente Duque, calificó lo ocurrido como resultado de actos irresponsables, subrayando que la pirotecnia es un elemento de alto riesgo que debe ser operado exclusivamente por personal especializado y bajo estrictas medidas de seguridad.
Por su parte, la Coordinación Estatal de Protección Civil fue contundente al señalar que se trató de una quema fuera de la ley, en la que se ignoraron procedimientos esenciales, desde la gestión de permisos hasta la correcta manipulación del material.
Con este panorama, la investigación no sólo buscará esclarecer las causas técnicas del siniestro, sino también determinar las responsabilidades legales. Todo apunta a que podrían recaer tanto en autoridades municipales por omisión, como en organizadores del evento religioso y en quienes ejecutaron el manejo de la pirotecnia sin cumplir con la normativa.
Mientras tanto, el caso de Mexquitic se perfila como un nuevo llamado de atención sobre los riesgos de normalizar prácticas peligrosas en celebraciones tradicionales, donde la falta de regulación y supervisión puede tener consecuencias fatales.