Ciudad Fernández, SLP. — El sector de la construcción en la entidad enfrenta un panorama de desaceleración crítica debido a una escalada de precios en insumos estratégicos. Derivado de los recientes ajustes arancelarios con Estados Unidos, el costo del acero estructural ha registrado un incremento del 5% en lo que va del año, una cifra que impacta directamente en la viabilidad de nuevos proyectos.
El constructor José Juan Guerrero Urbina advirtió que este fenómeno, sumado al alza en otros materiales base, está forzando a los inversionistas a reevaluar sus alcances y ajustar sus presupuestos de manera drástica.
La presión financiera para el gremio no se limita al acero. Guerrero Urbina detalló que el cemento ha experimentado un incremento del 7%, lo que eleva el costo de cimentaciones y estructuras de concreto.
A esto se suma un factor operativo determinante: el precio del diésel ha subido dos pesos por litro, lo que encarece significativamente el uso de maquinaria pesada necesaria para el movimiento de tierras y edificación.
Esta combinación de factores genera un efecto dominó en la industria con recorte de metas, al incrementarse el costo de los materiales, el presupuesto original permite realizar menos metros cuadrados de obra o reducir la calidad de los acabados e incertidumbre en la inversión, por lo que los inversionistas se ven obligados a valorar qué etapas del proyecto son prioritarias y cuáles deberán postergarse para ajustarse a los techos financieros.
La desaceleración en el arranque de obras impacta directamente en la contratación de mano de obra eventual y técnica en la región.
"Al final del día, el incremento en los presupuestos reduce los alcances de lo que se puede construir. Son los inversionistas quienes hoy tienen que decidir qué se realiza y qué no para no salirse de sus márgenes financieros", puntualizó el constructor.
El sector espera que la volatilidad de los precios se estabilice en los próximos meses; sin embargo, la dependencia de los mercados internacionales y los costos logísticos por el combustible mantienen a la industria en un estado de alerta constante, buscando estrategias de optimización para no paralizar el desarrollo de infraestructura en el estado.