El pasado 18 de marzo, se registraron por primera vez reportes de chapopote en Tamiahua, Tuxpan y Cazones, en el norte de Veracruz, resultado del derrame petrolero en el Golfo de México, advirtieron organizaciones ambientalistas.
Con ello, precisaron, el derrame se ha extendido a lo largo de 630 kilómetros de litoral, que es casi la extensión completa del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, el cual abarca de la laguna de Tamiahua, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco.
Hasta este momento, detallaron, suman 51 sitios reportados con presencia de chapopote, de los cuales 42 están en Veracruz y nueve en Tabasco.
"Se trata de un desastre ambiental", remarcaron.
Encabezadas por la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, las organizaciones señalaron que la información de las autoridades y Pemex sobre el avance de la limpieza y la atención se contradice con la realidad en las playas de Veracruz.
"Las acciones de limpieza se han centrado en playas que tienen un fin turístico, y quedan sin atención aquellas que se encuentran alejadas de poblados y la Laguna del Ostión, que son hábitat de una diversidad importante de especies de flora y fauna", alertaron.
"También se desconoce el estado de los 125 arrecifes coralinos y rocosos que forman parte del Corredor Arrecifal del Golfo de México, ecosistemas de gran importancia socioambiental del cual dependen aproximadamente 16 mil familias pesqueras para su sostén".
Demandaron, por otra parte, evitar la aplicación de dispersores químicos como una medida de atención del derrame, ya que causan efectos negativos secundarios en especies vulnerables tales como los corales, moluscos y mamíferos marinos, así como un impacto en la zona bentónica y biodiversidad.
"Hasta este momento, las autoridades siguen sin aclarar la fuente de origen del derrame, por lo que tampoco se puede asegurar que ya no se está derramando, ni identificar y sancionar a los responsables", afirmaron.