Imágenes desde el zócalo
La semana pasada dio muestra del crisol de desafíos que enfrenta el poder político en México. Desde el inicio de las pláticas en torno al Tratado México-Estados Unidos y Canadá (TMEC), sumada al relanzamiento de una “descafeinada” -y en mucho inútil- propuesta de Reforma Electoral, pero ahora sí, acordada con los aliados PVEM y PT, hasta la muerte de cinco personas, provocada por un incendio en la Refinería de Dos Bocas. Este último episodio, irremediablemente nos trae a la memoria que AMLO sigue presente; junto con el accidente del Tren Interoceánico, sus “megaproyectos” ya acumulan la pérdida de 19 vidas humanas.
El expresidente que prometió retirarse de la vida pública, no da la cara frente a las tragedias que ha generado su errática forma de administrar el dinero público, pero convoca a los mexicanos a realizar donaciones a favor de Cuba. A través de una asociación llamada “Humanidad con América Latina”, ante lo que considera un “acoso descomunal” y “brutal” por parte de Estados Unidos, pide enviar alimentos, medicinas y combustible a la isla. ¿Su presencia mediática se debe a un interés legítimo o se trata de un mero cálculo en el entorno político imperante?
Enparalelo, la elección estadounidense de medio término se acerca. La renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, así como un tercio del Senado, definirán el futuro de Trump y en cierto sentido, del mundo entero. Del resultado de este proceso, dependerá si se mantiene la visión disruptiva que ha imperadohasta hoy -incluida la realineación hemisférica hacia la “derecha” y el combate al narcotráfico- o si éstas se detienen y cambian.
El tiempo avanza y la geometría política -especialmente en Latinoamérica- se modifica a pasos agigantados. Hoy que Nicolás Maduro ha sido detenido, que el “Mencho” ha sido abatido, incluso, que Díaz Cannel pareciera que ha sido reconvenido, la evaluación histórica de lo que representó AMLO al frente del país, comienza a tomar forma. Aunque el pragmatismo “trumpista” ha dejado claro que, por encima de principios y valores, la fuerza estadounidense busca alinear regímenes en torno a la “realpolitik” y sus intereses puntuales, la gran pregunta se mantiene: ¿qué pasará con México?
Desde el 2021, diversas voces criticaron la forma en que Morena ganó las elecciones de aquel año. Uno de los casos más sonados fue en Sinaloa, donde el PRI denunció que grupos armados, vinculados al crimen organizado, “levantaron” a alrededor de 20 operadores y activistas de ese partido, para impedir la movilización de sus votantes. Posteriormente, los líderes de la coalición “Va por México” (PRI, PAN y PRD) presentaron formalmente una denuncia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), toda vez que más de 100 candidatos y militantes fueron asesinados en aquel proceso, además de que hubo irregularidades en varias entidades de la República. Sirva este recuento pues, independientemente del origen partidista, ¿alguien duda de que, frente al crecimiento exponencial que han tenido los grupos criminales en el país, haya políticos involucrados?
Ante la beligerancia que ha caracterizado a Trump, donde reiteradamente dice que “los cárteles gobiernan México”, cabe preguntarse: ¿podría Morena podría ser clasificada como una organización coadyuvante del terrorismo? A lo largo de los últimos meses, han surgido discusiones -relacionadas con “huachicol fiscal” o con distribución de fentanilo- sobre la posibilidad de que, la administración republicana, señale puntualmente, nexos de esa organización política con cárteles específicos como el de Sinaloa o el CJNG. Un señalamiento así, podría ser, a través dedeclarar a dicho partido como “organización terrorista extranjera” (que requiere aprobación del Congreso estadounidense) o denominarlo, “terrorista global especialmente designado” (a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros -OFAC).
En este escenario, cobra relevancia la reciente publicación del “Reporte Krame”, que sepregunta y responde: ¿Porqué designar a Morena como organización terrorista, es más barato que procesar narcos? La confirmación de Morena como organización terrorista, resulta políticamente más rentable que el procesamiento individual de quienes hayan incurrido en actos ilícitos, toda vez que una vez superado el umbral de aproximadamente 20 a 40 actores, dicha acción resulta más fácilmente escalable.
Sirvan estas reflexiones para poner en contexto, los nubarrones que se avecinan en la compleja relación bilateral. Esperemos que Claudia Sheinbaum, logre encuadrar a quienes -aunque sean de su partido- tuvieron un comportamiento inadecuado, en lugar de pagar cuentas que a ella, no le corresponden.