Transeúnte
Nos vamos acercando poco a poco a la Semana Santa, y quizá sea el momento de que cada uno de nosotros recordemos la importancia de escuchar nuestro despertador espiritual. Y es que siempre que tenemos la oportunidad de vivir estos tiempos de preparación para la gran fiesta de la Pascua, el riesgo que podemos experimentar es el mismo: el de no habernos preparado de manera suficiente.
Vivir la cuaresma no es sencillo, en la actualidad vemos cómo lamentablemente las costumbres se han ido relajando. Cada vez es más complicado encontrar ambientes favorables para la vivencia de nuestra fe y de todo lo que ella implica. Sin embargo, ninguno de nosotros podemos tomar como pretexto esto para no vivir de manera adecuada este tiempo.
La cuaresma no es un tiempo para siempre, no olvidemos que este tiempo existe por la pascua. Los cristianos nos preparamos a celebrar la resurrección de Jesús mediante la austeridad no sólo en la liturgia, sino en toda nuestra vida, esta es una las justificaciones por la que el ayuno debe hacerse presente en nosotros en nuestro itinerario cuaresmal.
Este tiempo es el mejor de todos para ser cristianos, pues es el tiempo que Dios en su infinita bondad ha destinado para nosotros, el Señor nos ha regalado el don de vida, animémonos a invertir este don tan preciado en cosas que realmente valen la pena.
Pero ¿qué es lo que realmente vale la pena? Para nosotros como cristianos la respuesta pudiera ser un tanto obvia. Lo que vale la pena es todo aquello que nos ayuda a ser mejores personas según el plan de Dios para nosotros. Descubrir el plan de Dios nos pone en la encrucijada del discernimiento: Señor, ¿qué quieres de mí?, ¿qué me pides en medio de esta situación que me toca vivir?, ¿cómo te puedo responder de mejor manera?
El discernimiento es un reto y a la vez una oportunidad constante que nosotros tenemos para responderle al Señor de mejor manera en nuestro día a día. Los tiempos litúrgicos en la Iglesia no debemos vivirlos como meras estaciones de temporada al estilo comercial. La cuaresma es una oportunidad valiosa para que cada uno de nosotros nos preparemos a vivir la pascua, la fiesta de las fiestas.
Aún nos quedan unos días de este tiempo de cuaresma, pienso que todos tenemos la oportunidad de pensar con seriedad sobre nuestro caminar en este tiempo y aún podemos hacerle caso a nuestro “despertador espiritual”, que a muchos nos sigue sonando con fuerza invitándonos a hacer de este tiempo cuaresmal un auténtico tiempo de encuentro con Dios.
Hoy, mientras el despertador espiritual sigue sonando, ¿te atreverás a levantarte y caminar, o te quedarás esperando a que pase otra temporada más? No busquemos excusas en el exterior para lo que es una tarea del interior. Levantarse implica sacudirse la indiferencia y empezar a invertir nuestro tiempo en aquello que realmente tiene eco en la eternidad: el amor, la escucha, la coherencia y el servicio. Que esta Cuaresma no sea una estación más en el calendario, sino el paso definitivo hacia una vida que valga la pena ser vivida.