La refinería de Dos Bocas, que registró un incendio el martes, se comenzó a construir sin estudios ambientales y sin obras de drenaje.
La muerte de cinco trabajadores por un incendio de hidrocarburo registrado el martes en las inmediaciones de Dos Bocas, es apenas uno de los problemas estructurales de la refinería.
Dicha instalación se comenzó a construir sin estudios ambientales y sin obras de drenaje, por lo que se ha inundado varias veces; además triplicó su costo y no ha llegado a su meta de refinación a más de un año y medio de iniciar operaciones.
La inundación fue advertida desde 2008 en un estudio de viabilidad del Instituto Mexicano del Petróleo para Pemex Refinación, que decía que debido a la destrucción de un manglar para obtener el terreno y su escaso nivel sobre el mar, Paraíso, Tabasco, presentaba "el mayor riesgo relacionado con la instalación de una nueva refinería".
En junio de 2019, se emitió la invitación restringida a seis empresas internacionales para la obra, que quedó desierta pues todas consideraron imposible el monto máximo de 8 mil millones de dólares y la ejecución en tres años. Entonces, el Presidente Andrés Manuel López Obrador encargó la obra a la Secretaría de Energía y Pemex, y fijó la inauguración para julio de 2022: para festejar su triunfo electoral.
Las obras arrancaron el 2 de junio de 2019, todavía sin Manifestación de Impacto Ambiental, documento que, cuando se emitió, confirmó el daño y los riesgos. La primera inundación se registró en agosto de 2021, todavía con las obras en curso. A pesar de eso, los contratos para el drenaje y los cárcamos se concretaron hasta mayo y octubre de 2022.
Se prometía entonces que para 2023 aportaría 340 mil barriles de petróleo al día, pero sólo ha logrado 104 mil al día.