Rioverde, SLP. — El sector agrícola potosino enfrenta una nueva tormenta económica derivada del incremento internacional en los precios del petróleo. La dependencia de los derivados del crudo ha encendido las alarmas entre los productores locales, quienes advierten que el alza en los agroinsumos está pulverizando sus ya reducidos márgenes de rentabilidad.
Mauricio López Vega, productor agrícola, señaló que el impacto no se limita al combustible, sino que afecta toda la cadena de suministros necesaria para la siembra y cosecha.
El incremento ha golpeado con fuerza a los insumos nitrogenados, piezas clave para la nutrición de los cultivos. Productos como la urea y los nitratos ya registran aumentos considerables, a los que se suma la expectativa de nuevas alzas en materiales plásticos esenciales para la agricultura moderna, como los acolchados y la cintilla de riego.
"No nada más es el diésel, que es lo primero que golpea al bolsillo. El combustible es fundamental para la maquinaria y la distribución, pero el impacto en los fertilizantes y plásticos es igual de severo", puntualizó López Vega.
La situación ha llevado a muchos productores a tomar medidas drásticas para sobrevivir. Ante la incapacidad de absorber los costos de producción, algunos se han visto obligados a reducir sus superficies de cultivo hasta en un 50%, una decisión que eventualmente impactará en la oferta de alimentos y, por consecuencia, en el precio que paga el consumidor final.
Para López Vega, el comportamiento actual de los precios obedece más a una especulación de mercado que a un desabasto real. Argumentó que, dado el corto tiempo transcurrido desde el inicio del conflicto bélico que desestabilizó el mercado petrolero, aún no existe una falta de producto física, sino una tendencia a la alza impulsada por la incertidumbre.
Sin embargo, mientras la tendencia continúe, el campo potosino seguirá operando bajo mínimos, con una rentabilidad en extremo reducida que pone en jaque la seguridad alimentaria de la región.