El hombre de confianza del Ayatola Ali Jamenei y responsable de seguridad de Irán, Ali Larijani, murió en Teherán en una ataque israelí.
Tras el asesinato del líder supremo iraní, al inicio de la ofensiva, Larijani se había erigido como una voz pública desafiante. Su muerte representa un duro golpe a la estructura de mando del régimen iraní.
El ejército israelí dijo estar decidido a "encontrar y neutralizar" al nuevo guía supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
En paralelo, un proyectil golpeó las instalaciones de la central iraní de Bushehr; la ONU llamó a la "máxima moderación" para evitar una catástrofe nuclear.