Los que, de plano, no tienen nada de vergüenza y menos de dignidad son varios diputados locales de San Luis Potosí, que, luego de las críticas de la primera mandataria de la nación, Claudia Sheinbaum, quien señaló al Congreso estatal de ser bastante carito y que cada uno de los 27 legisladores se embolsa más de 12 millones de pesos al año, se mostraron ofendidos.
Muy indignados, algunos salieron a defender lo indefendible y recurrieron a su ya muy gastada cantaleta de que “otros congresos son más caros”. Estos cínicos creen que vamos a olvidar que, en esta abusiva legislatura, se reparten mensualmente 180 mil pesos extras en gasolina, a pesar de que cada diputado ya tiene incluido en su insultante sueldo neto de 104 mil pesos un apoyo de 8 mil pesos para ese mismo concepto. Además, derrochan, también mes tras mes, 4.6 millones de pesos en el pago de personal por honorarios y, por si algo faltaba, recién revivieron pagos de hasta 130 mil pesos por diputado para realizar supuestos informes, un apoyo que había desaparecido desde hace tres legislaturas. Ante estos abusos, es mejor quedarse calladitos.
NI PÍO
El que quedará libre de toda culpa es Pío López Obrador, luego de aparecer en un video recibiendo sobres amarillos con dinero de dudosa procedencia, entregados por David León, operador político del exmandatario estatal de Chiapas y actual senador del Partido Verde, Manuel Velasco. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación está por dar carpetazo a la denuncia, ya que, a pesar de que en su momento el mismo Andrés Manuel López Obrador aceptó que se trataba de “donaciones para el movimiento”, el tribunal considera que no prueban ilícitos.
Es más fácil que sancionen a una ciudadana, como pasó con Karla Estrella por violencia política de género tras realizar un comentario en su red social, luego de una denuncia de la diputada por Sonora, Diana Karina Barreras, o a una activista como Emma Zermeño por criticar a una diputada de Morena en su WhatsApp privado, que a un operador político captado en video recibiendo millones de pesos.
OBLIGADOS
Me han estado llegando múltiples quejas de empleados del Ayuntamiento de San Luis Potosí, quienes me aseguran que al personal contratado por honorarios lo obligan a asistir los domingos a los eventos del alcalde Enrique Galindo, llamados “Domingo de Pilas”, con la amenaza de que, si no acuden, ya no se les renovará su contrato. Igualmente, aseguran que pasa lo mismo en las conferencias que suele organizar el ayuntamiento, donde incluso, para ingresar, deben presentar un código QR con el que se checa la asistencia. También algo parecido sucede en algunas dependencias del gobierno estatal, donde los burócratas son obligados a darle “me gusta” a las publicaciones oficiales en redes sociales.
La técnica equivocada: obligar en lugar de convencer.