Los viernes de cuaresma nos dan la oportunidad perfecta para disfrutar de deliciosas recetas con pescados y mariscos, ya que estos alimentos son bastante populares durante la temporada y, si además sigues tradiciones religiosas como evitar comer carne roja durante estos días, entonces la receta de estos camarones capeados es perfecta para ti: un plato delicioso y bastante versátil que puedes preparar de forma sencilla.
Durante la temporada de cuaresma los camarones destacan como una opción fácil de cocinar porque su cocción es rápida, se puede adaptar a diferentes preparaciones y no requieren de mucho trabajo para estar listos. Estos camarones capeados cumplen con todas estas características: su elaboración es sencilla, puedes incorporarlos de muchas formas a tu menú y tienen una textura increíble, con un exterior crujiente y un interior muy jugoso y sabroso.
La clave para que tus camarones capeados queden perfectos está en la masa. Aunque existen muchas recetas para lograr este elemento, una forma de darle un toque único es añadiendo cerveza en lugar de agua, lo que aportará una textura deliciosa y un sabor increíble. Además, también vas a necesitar camarones limpios, sin la cáscara, sin la cabeza y sin la vena digestiva, pero te recomendamos dejarles la cola para que sean fáciles de manipular.
Camarones capeados
400 gramos de camarones limpios con cola
1 taza de harina de trigo
1/2 taza de cerveza o agua mineral
1/2 cucharadita de ajo en polvo
1 huevo mediano
1 cucharadita de polvo para hornear
Sal al gusto
Aceite para freír
Pasos:
Mezcla la harina con el polvo para hornear, el ajo en polvo y un poco de sal.
En otro recipiente bate el huevo e intégralo a la mezcla de polvos.
Incorpora poco a poco la cerveza o el agua mineral hasta obtener una masa densa pero fluida.
Cubre los camarones con la masa, procurando que queden bien impregnados.
Fríelos en aceite bien caliente hasta que el capeado quede dorado y crujiente.
Retira del aceite, sirve al gusto y disfruta.
Para lograr una textura de la masa adecuada deberás ir integrando la cerveza según lo requiera la propia mezcla. Sabrás que tienes el punto adecuado cuando logres una masa bastante densa y homogénea, pero que mantenga aún la fluidez. Esto ayudará a que los camarones queden bien cubiertos pero sin exceso de masa. Si no agregas suficiente líquido es posible que la masa no se pegue del todo a los camarones o que estos queden demasiado pesados, densos y no se cocinen bien.
Al momento de freír los camarones es importante que el aceite esté bien caliente, entre los 180 °C y los 200 °C. De esta manera la cocción del camarón será rápida y el exterior quedará crujiente sin quemarse. Si el aceite está muy frío es posible que la masa se despegue de los camarones o que el interior quede crudo. Al retirarlos puedes escurrirlos en una rejilla o en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa y después servirlos con ensalada, con tus salsas favoritas o incluso prepararlos en tacos.