Piensas que decides con la cabeza fría. Que comparas precios, analizas y luego sacas la cartera. Pero la realidad es otra: el miedo, la confianza o el optimismo suelen pesar más que la lógica cuando llega el momento de gastar, ahorrar e invertir.
Un estudio publicado por LatAm Intersect, empresa de comunicación integrada, reportó que apenas 20% de las compras se realizan de forma racional; es decir, con base en necesidades reales, utilidad, capacidad de pago e información sobre el costo beneficio.
Mientras que el restante 80% está marcado por emociones que influyen directamente en decisiones de consumo, ahorro, inversión o contratación de servicios en México y países de Latinoamérica.
El estudio Análisis de Clima Emocional, elaborado por Delta Analytics para Latam Intersect, reveló que la mezcla de emociones termina influyendo en cómo las personas evalúan riesgos, deciden gastar o prefieren proteger su dinero.
“En la actualidad la economía emocional se ha convertido en una clave para entender cómo personas y mercados toman decisiones que no responden sólo a la lógica de los modelos tradicionales basados en la racionalidad pura”, apuntó.
El estudio señaló que los psicólogos han demostrado que el estado de ánimo, tanto individual como colectivo, influye directamente en cómo se evalúan los riesgos, se valoran las recompensas y se priorizan las alternativas económicas.
“Las emociones positivas suelen asociarse con una mayor disposición a asumir riesgos y a postergar las gratificaciones; mientras que los estados negativos tienden a favorecer decisiones cautas y orientadas a minimizar pérdidas”, apuntó.