San Luis Potosí, SLP.- En una histórica jornada de unidad y fuerza, aproximadamente 10,000 participantes recorrieron las calles del Centro Histórico de la capital potosina para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. El operativo de seguridad y vigilancia, coordinado por la Coordinación Estatal de Protección Civil, reportó un saldo blanco en cuanto a la integridad de las asistentes tras una movilización que destacó por su organización y espíritu de lucha.
El titular de la dependencia, Mauricio Ordaz Flores, informó que para esta edición se priorizó un enfoque de respeto a la libre expresión y empatía, desplegando un equipo estratégico conformado por 30 agentes femeniles, apoyadas por unidades médicas y un puesto de mando centralizado. Según el funcionario, el personal mantuvo una presencia discreta pero efectiva, garantizando que el derecho a la manifestación se ejerciera en un entorno seguro.
A pesar de la calma general durante el recorrido de los contingentes, al cierre de la movilización se registró un incidente en el costado norte de la Plaza de los Fundadores. Un pequeño incendio, originado durante las protestas, fue sofocado rápidamente gracias a la intervención conjunta de elementos de Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos.
El siniestro dejó daños materiales en la fachada de la Iglesia de la Compañía y en el emblemático Edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). No obstante, la rápida reacción de los cuerpos de emergencia evitó que el fuego se propagara o que alguna persona resultara lesionada por el humo o las llamas.
"Nuestro objetivo principal siempre ha sido la protección y el bienestar de las personas. Mantenemos un compromiso con la seguridad, y la participación femenina en nuestro equipo refuerza este esfuerzo para garantizar que todas regresen con bien a sus hogares", puntualizó Ordaz Flores.
Alrededor de las 20:00 horas, los diversos colectivos comenzaron a dispersarse de manera pacífica, dando por finalizado el operativo oficial. La jornada en San Luis Potosí se consolidó no sólo como una plataforma de exigencia por los derechos de las mujeres, sino como un ejercicio de coordinación institucional que permitió el desarrollo de una de las manifestaciones más concurridas de los últimos años sin incidentes mayores que lamentar.