La serie Baki-dou: El samurái invencible llegó a Netflix con una nueva historia centrada en combates extremos entre artistas marciales contemporáneos y un legendario samurái del pasado, lo que la colocó entre los animes más comentados en la plataforma tras el estreno de sus primeros 13 episodios el 26 de febrero.
La trama continuó el universo creado por Keisuke Itagaki y retomó la historia después de la batalla entre Baki Hanma y su padre, Yujiro Hanma.
De acuerdo con Tudum, portal de noticias de Netflix, Tras ese enfrentamiento, los luchadores más fuertes del mundo quedaron sin motivación ni rivales dignos.
La situación cambió cuando científicos lograron revivir mediante clonación al legendario espadachín Musashi Miyamoto, provocando nuevos combates que cruzaron épocas y estilos de pelea.
La historia sigue a Baki y a otros guerreros que regresaron a la arena para probar su fuerza contra el histórico samurái. El conflicto principal planteó una pregunta central: ¿podrían los artistas marciales modernos superar a uno de los guerreros más temidos de la historia japonesa?
El protagonista fue presentado como un luchador criado para combatir desde joven. Hijo del hombre más fuerte del mundo, Baki se sometió desde los 13 años a un entrenamiento extremo para llevar su cuerpo al límite. En la serie, su estilo de combate recordó a las artes marciales mixtas y combinó técnicas aprendidas de múltiples oponentes.
Al inicio de la historia, incluso él se encontraba desmotivado. Según la premisa del anime, “Baki se ha aburrido tanto que lucha contra las ganas de bostezar”, lo que cambió cuando apareció el desafío de enfrentarse al clon de Musashi.