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Millones de mujeres en México siguen en la informalidad laboral

 
 En el marco del Día Internacional de la Mujer, la realidad laboral para la población femenina en México presenta desafíos estructurales que van más allá de la simple obtención de un empleo.
 
Según el reporte más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), con cifras actualizadas al tercer trimestre de 2025, la brecha de género se manifiesta en una alarmante cifra: 13.6 millones de mujeres trabajan en la informalidad, lo que significa que carecen de acceso a seguridad social, prestaciones de ley o registro fiscal.
Esta situación afecta al 55.9% de las mujeres ocupadas en el país, quienes a pesar de contar, en muchos casos, con estudios de nivel medio superior y superior, se ven obligadas a buscar jornadas extendidas para compensar los bajos ingresos.
 
Uno de los hallazgos más reveladores del Inegi es que la necesidad de trabajar más horas (subocupación) no solo afecta a quienes tienen menos estudios. De hecho, las mujeres con niveles de instrucción medio superior y superior son las que más manifiestan la disponibilidad de extender su jornada laboral, representando el 39.7% del sector subocupado.
 
Esta cifra supera a la de los hombres con el mismo nivel educativo (36.8%) y a las mujeres que solo concluyeron la secundaria (35.3%). Esto sugiere que, incluso con una formación profesional, el mercado laboral no ofrece a las mujeres las condiciones económicas suficientes, obligándolas a buscar ingresos extra para cubrir sus necesidades básicas.
 
La estructura del empleo femenino en México muestra una clara desventaja en comparación con la población masculina en dos rubros críticos:
 
Trabajo no remunerado: El 9.4% de las mujeres se desempeña en actividades por las que no recibe pago alguno, una proporción que es más del doble en comparación con los hombres (4.5%).
 
Liderazgo empresarial: Solo el 3.5% de las mujeres logra posicionarse como empleadora, mientras que en los hombres este porcentaje se duplica, alcanzando el 6.7%.
 
Estas cifras, obtenidas de la base de datos oficial del Inegi, reflejan que las mujeres no solo tienen más dificultades para emprender, sino que gran parte de su esfuerzo laboral se diluye en actividades que no generan un ingreso directo para ellas.
 
 
El nivel de ingresos es quizás el punto más crítico de esta radiografía laboral. La disparidad en los sueldos sigue siendo una barrera difícil de romper:
Hasta un salario mínimo: El 46.7% de las mujeres percibe apenas este monto, frente al 34% de los hombres.
 
Sin ingresos: Un 5.6% de las mujeres trabaja sin percibir sueldo, superando el 4.8% registrado en varones.
 
Rango medio: Mientras que el 33.6% de los hombres gana entre uno y dos salarios mínimos, solo el 25.6% de las mujeres logra ubicarse en este estrato económico.
 
¿Qué deben saber las trabajadoras en esta situación?
 
Si usted se encuentra en el sector de la informalidad o bajo el esquema de subocupación, es fundamental conocer sus derechos y las implicaciones de estas cifras:
 
Seguridad Social: La falta de registro fiscal impide el acceso a servicios de salud (IMSS o ISSSTE) y al ahorro para el retiro (Afore).
 
Jornadas laborales: La subocupación puede derivar en agotamiento físico y mental (burnout). Es importante identificar si su necesidad de más horas es por falta de un pago justo en su empleo principal.
 
Contexto poblacional: Actualmente, en México existen 54.7 millones de mujeres de 15 años y más, lo que representa el 53.1% de la población en edad de trabajar. La magnitud de este grupo exige políticas públicas que atiendan específicamente la formalización del empleo femenino.
 
El panorama que muestra Inegi en 2026 nos recuerda que la lucha por la igualdad de género tiene un frente urgente en la economía doméstica y el mercado laboral formal.
 
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