La compra de vivienda en México es más complicada para las mujeres en comparación con los hombre, derivado que en la actualidad el 41 por ciento de las hipotecas en el mercado están a nombre de ellas, señalaron especialistas.
Ingrid Acebo, directora de Proyecto de University Tower, explicó que existen múltiples factores que hacen que la compra de vivienda sea más complicada para las mujeres, empezando por los niveles de ingreso.
Las mujeres perciben en promedio 34 por ciento menos ingresos que los hombres y, aunque representan el 48 por ciento del personal en el sector financiero, solo el 25 por ciento ocupa cargos superiores.
En este sentido, Acebo sostuvo que para las empresas de financiamiento tiene un reto para poder facilitar el otorgamiento de crédito y financiamiento para las mujeres, esto tomando en consideración sus ingresos.
Citando el estudio "El sector inmobiliario con perspectiva de género" de la organización Mujeres Líderes por la Vivienda y el Sector Inmobiliario, también los créditos hipotecarios se redujo a 28 mil operaciones al cierre del 2025.
"Además de mantener la participación femenina, es garantizar un acceso real y sostenible al financiamiento, especialmente ante barreras como el ahorro para el enganche y las condiciones crediticias", añadió la directiva.
El informe también encontró que más de la mitad de las mujeres en el País consideran otros elementos como la seguridad pública, montos de inversión y la estabilidad familiar que tengan para poder comprar una vivienda.
La compra de una vivienda para las mujeres representa la consolidación de un patrimonio propio, un espacio seguro donde se reduzcan vulnerabilidades contra su persona, además de fortalecer la autonomía y la participación en el desarrollo urbano.
"La Ciudad de México destaca como la entidad con mayor colocación de créditos bancarios y una participación femenina superior a la media nacional, lo que confirma el dinamismo del mercado en la capital del País", dijo la directiva.
Otro elemento que hace que la compra de vivienda sea más compleja para las mujeres es la ubicación geográfica y lo distante con sus centros de trabajo, así como la propia calidad de vida en las zonas.
La vivienda vertical bien ubicada permite reducir tiempos de traslado, mejorar la conectividad y facilitar el acceso a servicios, elementos que inciden directamente en la autonomía cotidiana y financiera de las mujeres, resaltó la directiva.
"Hoy la conversación ya no es si las mujeres pueden acceder a una vivienda, sino si el ecosistema financiero e inmobiliario está preparado para reconocerlas como un motor económico estratégico", comentó Acebo.