En San Luis Potosí ha incrementado el consumo de drogas, particularmente del cristal, sustancia que actualmente se ha convertido en la más utilizada y está provocando graves afectaciones en la salud mental de la población, informó Saúl Montenegro Mendoza, representante de la Red de Centros de Rehabilitación Unidos Sin Bandera, que junto con representantes de anexos, acudieron al Congreso del Estado para dialogar con legisladores sobre la situación de las adicciones y la necesidad de impulsar cambios en la legislación que permitan mejorar la atención a personas con consumo problemático de sustancias.
Advirtió que el problema de las adicciones en la entidad es mayor de lo que reflejan las estadísticas oficiales; aunque la Encuesta Nacional de Adicciones reporta ciertas variaciones en el consumo, afirmó que existe una amplia “cifra negra” de usuarios que no aparecen en los registros.
De acuerdo con su estimación, por cada persona identificada con consumo de cristal podría haber al menos cinco más que no están contabilizadas, debido a que muchos casos no llegan a hospitales o instituciones de salud. Explicó que esto ocurre porque existe una brecha importante en la atención especializada, particularmente por la falta de psiquiatras y servicios de salud mental suficientes para atender las crisis derivadas del consumo.
Montenegro Mendoza señaló que, si bien el consumo de marihuana continúa presente, el cristal se ha convertido en la droga predominante debido a su bajo costo y fácil acceso. Incluso, afirmó que esta sustancia ha desplazado a otras como la cocaína, que aunque presenta picos ocasionales de consumo, ya no ocupa el primer lugar entre las drogas utilizadas por los usuarios. Asimismo, señaló que el consumo de fentanilo aún es bajo en la entidad, aunque advirtió que podría convertirse en un problema en el futuro
Finalmente, advirtió que el impacto del cristal ya se refleja en las calles, donde cada vez es más común observar personas con trastornos mentales derivados del consumo prolongado de esta sustancia, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los programas de prevención, atención y rehabilitación en el estado.