San Luis Potosí, SLP.- El debate sobre la gentrificación volvió a la mesa en la capital potosina, pero esta vez con un matiz distinto, para el Ayuntamiento, un “toque” de renovación podría ser justo lo que necesita el Centro Histórico para salir del abandono.
El titular del Instituto Municipal de Planeación (Implan), Javier Ernesto Flores Navarro, planteó que la estrategia municipal apunta a incentivar la inversión privada en el primer cuadro de la ciudad, permitiendo mayor densidad y usos mixtos de suelo, pero sin romper con el carácter urbano ni con el patrimonio arquitectónico que le da identidad.
Lejos de ver la gentrificación como una amenaza automática, el funcionario sostuvo que, en el contexto local, podría resultar positiva si implica rescate de fincas deterioradas y regreso de vivienda al Centro. “Que se gentrificara un poquito”, expresó, en referencia a la necesidad de atraer capital que reactive inmuebles hoy en abandono.
Uno de los principales cambios tiene que ver con las reglas de construcción. Flores Navarro explicó que, durante años, las limitaciones hacían financieramente inviable intervenir predios en el primer cuadro, pues solo se permitían esquemas muy restringidos.
Ahora, en ciertos puntos estratégicos —como el Eje Vial— se autoriza construir hasta tres niveles, siempre y cuando se respete la armonía del entorno histórico. La medida busca hacer más atractivos los proyectos inmobiliarios, sin alterar la imagen tradicional del Centro.
El objetivo, dijo, es claro, equilibrar rentabilidad y conservación.
Deterioro intencional y valor contextual
El titular del Implan también reconoció una práctica que complica la preservación, propietarios que dejan caer sus inmuebles de forma deliberada para evadir lineamientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
“Sí lo hacen con maña, con dolo”, afirmó, al advertir que aunque muchas fincas no poseen valor artístico individual, sí tienen un valor contextual que da cohesión y carácter al Centro Histórico. Cuando una propiedad se pierde, no solo desaparece un edificio: se fractura la unidad urbana.
En ese sentido, defendió que el INAH no frena el desarrollo, sino que exige cumplir requisitos técnicos para garantizar que cualquier intervención respete el entorno patrimonial. Sin embargo, admitió que la desinformación sobre estos procesos puede desalentar a dueños que sí estarían dispuestos a rehabilitar.
El planteamiento abre una discusión inevitable, ¿cómo atraer inversión sin desplazar a los habitantes tradicionales?
La apuesta municipal parece centrarse en activar vivienda y comercio con reglas más flexibles, pero con límites claros en altura y diseño. El reto será lograr que la recuperación no se traduzca en exclusión, sino en un Centro Histórico vivo, habitado y económicamente dinámico.
Por ahora, el mensaje desde el Implan es directo, sin inversión, el deterioro continuará; con reglas claras y mayor densidad, el corazón de la ciudad podría recuperar su pulso sin perder su esencia.