Con más de mil millones de adultos viviendo con obesidad actualmente en el mundo, nunca antes en la historia humana hubo tal prevalencia de esta enfermedad.
Y, no obstante, jamás como ahora se había contado con tantas herramientas para tratar este padecimiento, del que cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial para sensibilizar sobre su impacto y promover acciones para su prevención y tratamiento.
"Tenemos herramientas de actividad física, herramientas de salud mental y herramientas farmacológicas", enlistó el médico Eduardo Goicoechea este miércoles en el Museo Memoria y Tolerancia, durante un conversatorio cuyo principal mensaje fue que el tratamiento de la obesidad no puede ser el mismo para todos.
Sobre todo hoy día que, a partir de un estudio realizado en la Clínica Mayo en 2021, se tienen identificados cuatro fenotipos de obesidad. Y la atención para cada uno es diferente.
Mientras algunos lidian con esta enfermedad por falta de control frente al alimento -cerebro hambriento- o porque el apetito es constante -intestino hambriento-, además de los que no consiguen quemar suficientes calorías, un cuarto escenario es el de las personas que comen como reacción a sus emociones.
Esto último se ha denominado hambre emocional, y se caracteriza por combinar alteraciones en la regulación de las emociones positivas y negativas, impulsividad y "una alta sensibilidad a la recompensa, al placer hedónico del alimento", según describió el psiquiatra Héctor Esquivias.
"(Quienes lo tienen) suelen refugiarse en el alimento por factores como el estrés, la tristeza, el aburrimiento, la ansiedad; suelen tener episodios de ingesta excesiva de alimentos, en algunos casos con pérdida del control sobre la ingesta, o encontrar en el alimento un reforzador o comen para premiarse", detalló Esquivias.
"Son tanto emociones negativas como emociones positivas las que están mediando la ingesta del alimento en este fenotipo. Y esto guarda mucha similitud con las adicciones", continuó el especialista. "Entonces, quiero hacer énfasis en esto: no es falta de fuerza de voluntad, es neurobiología".
El hambre emocional está reconocida en la "Guía mexicana de práctica clínica para el manejo del sobrepeso y la obesidad en el adulto", publicada en octubre de 2024, de la que Goicoechea y Esquivias son coautores junto con cerca de 40 especialistas.
Al reconocer este vínculo complejo y bidireccional entre la obesidad y la salud mental, se plantea la necesidad de evaluar de forma sistemática todos los factores psicológicos y conductuales en los pacientes del País, donde 76.2 por ciento de los adultos viven con sobrepeso y obesidad; en el caso de niños y adolescentes, son más del 35 por ciento.
"Tampoco se trata de que todos los pacientes con obesidad tengan que ir ahora al psiquiatra; podría resultar estigmatizante", acotó Esquivias.
"Pero sí que el profesional de la salud con el que acuda -nutriólogo, endocrinólogo, bariatra- tenga un enfoque interdisciplinario. Es decir, que pueda dar recomendaciones para evaluar la parte de salud mental, para identificar los casos en los que se requiere esa atención y los refiera", añadió.
Escucha activa y no estigmatizante; acceso a la cirugía bariátrica, y también no satanizar el uso de fármacos, son otras de las intervenciones sugeridas en la nueva Guía, lo cual es un cambio de paradigma a lo acostumbrado en la práctica clínica mexicana, generalmente limitada a medir el índice de masa corporal, referir con el nutricionista y buscar enfermedades asociadas.
Pese a favorecer un tratamiento centrado en el paciente, la Secretaría de Salud (Ssa) no ha adoptado estas nuevas directrices nacionales; "es cuestión de que le pongan un sello de oficialidad", consideró Goicochea, quien compartió que la Guía ha sumado más de 60 citas académicas en el último año y medio, además de arriba de 52 mil descargas.
"Se requiere, por otro lado, crear un mensaje directo a la población, que conozca la fenotipificación y que conozca el fenómeno del hambre emocional, que en nuestro País, con nuestra cultura, cobra mucha importancia. Tal vez los porcentajes de hambre emocional en México podrían ser mayores a los del estudio de Clínica Mayo", ponderó Esquivias.
La Guía se puede consultar desde el sitio en línea de la Revista Mexicana de Endocrinología, www.revistadeendocrinologia.com