La actriz británica Emma Watson estaría iniciando una relación con el empresario mexicano Gonzalo Hevia Baillères, según reportes de medios nacionales que aseguran que ambos han sido vistos juntos en distintos destinos internacionales desde finales del año pasado.
La primera aparición de la supuesta pareja ocurrió en Courchevel, en los Alpes franceses, uno de los destinos favoritos de la élite europea durante la temporada invernal. Poco después, fueron vistos en Punta Mita, en el Pacífico mexicano, y recientemente en distintos puntos de la Ciudad de México.
A esto se suma una fotografía en la que Watson y Baillères aparecen besándose en un aeropuerto, imagen que habría sido captada durante uno de sus viajes recientes y que intensificó los rumores sobre la naturaleza de su vínculo.
En enero pasado, se informó que la protagonista de la saga Harry Potter fue vista en Puerto Vallarta, Jalisco, donde arribó con bajo perfil, vestida con un suéter gris y pantalón de mezclilla, acompañada por un guía turístico.
Aunque en un inicio su presencia pasó casi desapercibida, algunos admiradores lograron reconocerla y difundieron fotografías y videos en redes sociales.
Watson ha mantenido históricamente su vida sentimental en estricta reserva, aunque a lo largo de los años se le ha vinculado con diversas figuras del espectáculo y del ámbito empresarial, entre ellos Tom Ducker, Francis Boulle, Matthew Janney, Johnny Simmons, Rafael Cebrián, William "Mack" Knight y Chord Overstreet.
Por su parte, Hevia Baillères es fundador y CEO de la firma de inversión HBeyond, con presencia en Nueva York, Miami y Ciudad de México, enfocada en tecnologías emergentes.
El empresario también fue relacionado sentimentalmente con la cantante Belinda, quien tras su ruptura lanzó el tema "Heterocromía", canción que generó especulación por sus referencias a un romance vinculado al lujo y a una figura de alto estatus.
Hasta ahora, ni Watson ni Baillères han confirmado oficialmente el romance; sin embargo, las coincidencias en viajes y las imágenes difundidas han alimentado la versión de que la relación evoluciona lejos de los reflectores y bajo una marcada discreción.