En contraste, el costo financiero de la deuda mostró una reducción real anual de 21 por ciento, al situarse en 84.8 mil millones de pesos
La deuda del sector público federal, medida por el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), ascendió a 18.6 billones de pesos en enero de 2026, lo que implicó un incremento real anual de 2.3 por ciento.
Con este resultado, el saldo se ubicó en 49.6 por ciento del PIB, nivel que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) consideró sostenible y favorable en comparación con otras economías emergentes y de América Latina.
En contraste, el costo financiero de la deuda mostró una reducción real anual de 21 por ciento, al situarse en 84.8 mil millones de pesos.
Hacienda atribuyó esta disminución a la apreciación del peso frente al dólar, que redujo el componente de pasivos en moneda extranjera.
"Adicionalmente, como resultado de las operaciones de refinanciamiento, el pago por el servicio de la deuda fue inferior en 2 mil millones de pesos a lo programado", añadió.
En materia de ingresos, los petroleros crecieron 11.8 por ciento real anual en enero. Este avance fue resultado de un incremento de 28.1 por ciento en los ingresos de Pemex, asociado a una menor importación de mercancías para reventa, lo que compensó la caída de 21.5 por ciento en los ingresos petroleros del Gobierno federal.
Los ingresos propios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aumentaron 14.3 por ciento real anual. Mientras que, los ingresos tributarios registraron un crecimiento de 11.5 por ciento, la tasa más alta para un mes de enero desde 2015, y superaron en 40 mil millones de pesos lo previsto en el programa.
Hacienda destacó que el desempeño estuvo respaldado por mejoras en eficiencia administrativa, mayor cumplimiento voluntario y acciones de fiscalización.
Al interior de la recaudación, el ISR creció 14.4 por ciento real anual y se ubicó 33 mil millones de pesos por encima de lo programado, impulsado por mayores ingresos por sueldos y salarios y utilidades empresariales.
El IVA avanzó 1.8 por ciento, apoyado por el dinamismo del consumo y la fiscalización aduanera, aunque parcialmente compensado por la apreciación cambiaria.
En tanto, el IEPS aumentó 14.4 por ciento, con alzas tanto en combustibles como en tabacos, bebidas alcohólicas y productos de alta densidad calórica.
En contraste, los impuestos a las importaciones disminuyeron 6.1 por ciento real anual, debido a la variación cambiaria y a una elevada base de comparación.