Cumplir con los cambios a la Ley Aduanera está trastocando el comercio exterior en México con mayores trámites, requisitos y responsabilidades que están propiciando más errores y correcciones en los procesos, fricciones entre los diversos jugadores y un aumento en el costo de la operación.
Los nuevos cambios colocan a México con mayores dificultades para hacer comercio exterior que en EU, aseguró un agente aduanal que pidió el anonimato y quien trabaja en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y en Laredo, Texas.
"La complejidad para operar en México es mayor, se debe integrar un expediente electrónico previo a cada operación, se debe demostrar de manera anticipada la trazabilidad, materialidad y soporte documental completo de cada operación.
"Mientras en EU el modelo es más ágil y basado en auditoría posterior (post-entry), en México el enfoque es preventivo y de control previo al despacho", sostuvo.
Por ello, afirmó, la operación de su agencia aduanal se elevó entre 40% y 50% para cumplir con lo que la reforma exige.
Otro tema que se está convirtiendo en un problema es la información que tienen que pedir los agentes aduanales a sus clientes.
"La nueva Ley Aduanera exige que el agente aduanal solicite a sus clientes, importadores y exportadores una serie de documentos que en ocasiones parece imposible de cumplir, ya que muchos de ellos no están dispuestos a compartirnos tanta información por ser confidencial", explicó Eduardo Villarreal, agente aduanal que opera en el Puente Colombia, en Nuevo León.
"Eso de pedir tanto comprobante ha generado mucha fricción en nuestra relación; aunado a eso, los expedientes que debemos tener exigen que constantemente estemos revisando y actualizando documentos, ya que nos hemos convertido en fiscalizadores haciendo la labor que debería hacer el SAT".
Al respecto, Javier Cendejas, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce) Noreste, añadió que el impacto de esa reforma no viene de un solo artículo, sino de la acumulación de nuevas obligaciones digitales, mayor trazabilidad documental y un estándar de evidencia mucho más alto, lo que se traduce en más trabajo previo al despacho.
El mayor riesgo, aseveró, lo concentran las importaciones porque implican contribuciones, regulaciones no arancelarias y valoración, entre otras complejidades.
Además de que con los cambios han detectado más reprocesos por errores en diversos procedimientos que tienen que corregir, lo que consume tiempo y recursos, detonado la demanda de buscar capital humano con perfiles especializados, que hoy son escasos.
Por ejemplo, si un fabricante mexicano al exportar a EU componentes automotrices con valor de 500 mil dólares lo clasifica correctamente para que entre bajo el T-MEC va con arancel 0%, pero si es incorrecto el desembolso es de 12 mil 500 dólares, porque aplica la tarifa de Nación más Favorecida, además de pagar intereses y multas.
"México compite en cadenas norteamericanas bajo una lógica muy clara: costo total puesto en planta, certeza y velocidad.
"Cuando los requisitos aumentan sin acompañarse de simplificación, interoperabilidad tecnológica, criterios homogéneos, formación de talento, los costos suben, los tiempos se alargan y la confiabilidad disminuye", aseguró Cendejas.