San Luis Potosí, SLP.- La estabilidad financiera de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí vuelve a depender de una firma y de la voluntad política. El Gobierno del Estado confirmó que garantizará 516 millones de pesos para 2026, una cifra que el rector Alejandro Javier Zermeño Guerra presentó como un respaldo relevante. Sin embargo, detrás del anuncio subyace una pregunta incómoda, ¿cómo llegó la máxima casa de estudios a pasar casi dos meses sin recibir recursos federales ni estatales?
El monto, derivado de un convenio con la Secretaría de Educación Pública, representa un incremento respecto al año anterior y, señala el rector, permitirá dar estabilidad a la operación universitaria. Zermeño Guerra reconoció que la asignación responde a gestiones realizadas por el Gobierno estatal ante la federación y consideró que, dentro de las posibilidades financieras actuales, es un respaldo importante. Pero el reconocimiento implícito es otro, sin la intervención externa, la universidad no tenía margen de maniobra.
El propio rector reveló que la institución acumulaba casi dos meses sin ingresos, situación que obligó a dejar de pagar a proveedores mientras se esperaba la liberación de recursos. El dato no es menor. Una universidad pública que detiene pagos por falta de liquidez no enfrenta un simple bache, sino un problema estructural de planeación y dependencia presupuestal. La confianza expresada por Zermeño en que el flujo financiero se regularice en próximos días suena más a deseo que a garantía.
Aunque celebró el acuerdo, el rector también admitió que la universidad arrastra rezagos importantes, principalmente en infraestructura. Aceptó que hay múltiples necesidades pendientes. La declaración abre otro flanco, si el presupuesto apenas alcanza para operar, ¿en qué momento se proyecta crecer, innovar o modernizar espacios académicos? Priorizar y aplazar se ha vuelto la constante.
El anuncio de los 516 millones evita, por ahora, un escenario crítico para 2026. Pero no despeja la incertidumbre de fondo. La estabilidad de la UASLP no puede depender de acuerdos de último momento ni de periodos prolongados sin transferencias. Más allá de agradecer apoyos, la rectoría tendría que explicar cómo blindará a la institución para que su autonomía financiera no vuelva a quedar en pausa.