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UASLP se protege de manifestantes del 8M

Instalarán paneles de policarbonato y láminas metálicas en accesos y ventanas del edificio central

San Luis Potosí, SLP.- A días del 8 de marzo, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí ya comenzó a blindar su Edificio Central, en pleno corazón del Centro Histórico de la capital potosina. Desde el 27 de febrero, trabajadores colocan paneles de policarbonato en ventanas superiores y preparan la instalación de láminas metálicas en accesos y ventanales inferiores, incluida la puerta de cristal de la Librería Universitaria. La escena no es nueva, cada año, previo al Día Internacional de la Mujer, el inmueble histórico se protege ante la movilización feminista.
 
La rapidez con la que se refuerzan puertas y vidrios contrasta con la lentitud que, denuncian estudiantes y colectivas, caracteriza la atención a los casos de acoso, hostigamiento y violencia de género al interior de la institución. Mientras los muros reciben protección inmediata, las denuncias suelen recorrer un camino más largo, marcado por el silencio institucional, la discrecionalidad y la espera de que sean las propias víctimas o el alumnado quienes eleven la presión pública para que los casos avancen.
 
No es casual que, en anteriores marchas del 8M, el Edificio Central haya sido intervenido con pintas y consignas. Esas expresiones no surgen en el vacío, responden a reclamos reiterados sobre protocolos que, en la práctica, no siempre garantizan protección efectiva ni sanciones ejemplares. La universidad presume medidas preventivas para resguardar su patrimonio material, pero las estudiantes cuestionan por qué esa misma contundencia no se refleja cuando lo que está en riesgo es su integridad.
 
El blindaje anticipado envía un mensaje involuntario pero poderoso, lo urgente parece ser evitar daños a la cantera y al cristal, no erradicar la violencia estructural que las manifestantes denuncian año con año. La institución actúa con previsión frente a posibles pintas o destrozos, pero mantiene una deuda histórica en materia de transparencia, seguimiento y resolución de casos que involucran a docentes o alumnos señalados por conductas agresivas.
 
Al final, ningún panel de policarbonato podrá contener las consignas ni las exigencias de justicia. El 8M no es una amenaza contra edificios; es una interpelación directa a las estructuras que, según acusan las colectivas, siguen reproduciendo prácticas machistas y encubriendo agresores. Blindar muros no blinda reputaciones ni corrige omisiones. Y mientras la universidad priorice lo material sobre la seguridad plena de sus estudiantes y docentes, la crítica seguirá escribiéndose —con o sin láminas metálicas de por medio— frente a su puerta principal.
 
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