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El ayatolá iraní Ali jamenei habría muerto en los ataques, señala Netanyahu

Benjamin Netanyahu afirmó que existen “muchos indicios” sobre la posible muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, tras un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel contra su complejo oficial en Teherán.
 
“Esta mañana destruimos, en un ataque sorpresa, el complejo del tirano Jamenei en el corazón de Teherán” y “hay muchos indicios de que ese tirano ya no esté vivo”, declaró el premier israelí en un mensaje televisado, en el que además destacó la magntiud de la operación lanzada en coordinación con las fuerzas norteamericanas.
 
Asimismo, el mandatario, quien este sábado se comunicó con Donald Trump después de los bombardeos, afirmó el ataque conjunto contra el régimen de los ayatolás durará “el tiempo que sea necesario”.
 
“Esta operación decisiva continuará el tiempo que sea necesario y hay que tener paciencia”, declaró.
 
Actualmente, no hay confirmación independiente sobre el estado de Jamenei. Mientras el primer ministro israelí sostiene que el ataque pudo ser fatal para el ayatollah, las autoridades iraníes insisten en que su líder está con vida, aunque no ofrecen pruebas concluyentes. La comunicación en Irán se encuentra restringida y el acceso a información fidedigna permanece limitado.
 
La intervención militar fue parte de una ofensiva aérea de gran escala que, de acuerdo con Channel 12 de Israel, incluyó el lanzamiento de treinta bombas sobre el complejo del líder iraní. Las fuentes israelíes señalaron que se trató de un ataque dirigido a altos cargos, entre ellos el presidente Masoud Pezeshkian.
 
El régimen iraní ha tratado de contrarrestar las versiones sobre la presunta muerte de Jamenei. Abbas Araghchi, ministro de Exteriores, declaró a NBC News que, “hasta donde yo sé, todos los altos funcionarios están vivos”. Esta expresión, destacan medios estadounidenses, no es una confirmación concluyente. Araghchi añadió que el presidente del Parlamento y el jefe del poder judicial siguen con vida, aunque admitió la muerte de dos comandantes.
 
El canciller también condenó que los bombardeos ocurrieran en pleno proceso de negociaciones nucleares. NBC News especificó que no ha podido comprobar de forma independiente el testimonio del funcionario, debido a las dificultades para obtener datos confiables desde Teherán.
 
A la ausencia de información certera se suman las declaraciones ambiguas de las autoridades, lo que genera especulación dentro y fuera del país. Hasta el momento no se ha producido una declaración oficial que aclare el destino del líder supremo.
 
Detalles del ataque al complejo en Teherán
De acuerdo con la canal 12 de Israel, la operación conjunta incluyó el lanzamiento de treinta bombas sobre el recinto principal. Según el periodista Amit Segal, Ali Jamenei se encontraba bajo tierra, “pero probablemente no en su propio búnker”. No hay información precisa sobre su ubicación exacta durante la acción militar.
 
Imágenes satelitales difundidas por The New York Times documentaron el impacto directo del ataque. Se observa una columna de humo negro y estructuras destruidas en el complejo que sirve como residencia y oficinas del guía supremo.
 
El recinto, considerado uno de los puntos más vigilados de Teherán, agrupa oficinas administrativas y viviendas de altos funcionarios. Fuentes israelíes citadas por el canal 12 señalaron que el presidente Pezeshkian era uno de los blancos de la ofensiva, aunque no se conoce el resultado sobre los principales líderes.
 
Caos y falta de información en Irán tras los bombardeos
Testigos informaron a AFP que tras el bombardeo se escucharon tres explosiones cerca del complejo y se registró un despliegue reforzado de soldados y vehículos de emergencia en el área. Los accesos viales a la zona fueron bloqueados poco después del incidente.
 
Simultáneamente, hubo cortes en las comunicaciones y el internet en todo Irán, lo que dificulta a los medios de comunicación verificar el estado del guía supremo y de otros altos cargos del régimen. Esta situación ha agravado la incertidumbre tanto entre la población iraní como en la comunidad internacional.
 
En medio de la volatilidad y la falta de datos fiables, las autoridades insisten en que la estructura del poder iraní se mantiene intacta y los principales dirigentes gestionan la crisis desde sus respectivos puestos.
 
 
 
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