San Luis Potosí, SLP.- La propuesta de reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enviará al Congreso de la Unión podría comprometer la competitividad del sistema democrático mexicano. Así lo advirtió Juan Mario Solís Delgadillo, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y experto en temas político-electorales, quien señaló que los lineamientos conocidos hasta ahora sugieren un cambio de fondo en la representación legislativa.
Aunque el número de 500 diputados se mantiene —lo cual el académico considera adecuado bajo criterios de proporcionalidad poblacional—, la verdadera preocupación radica en la mecánica para elegir a los 200 legisladores que actualmente son de representación plurinominal.
El análisis de Solís Delgadillo identifica dos puntos críticos en la propuesta de integración de la Cámara Baja: La designación de cien legisladores bajo este esquema favorecería desproporcionadamente a la fuerza política dominante. Al permitir que partidos en segundo lugar obtengan espacios de forma automática, se podría generar una sobrerrepresentación que debilite la voz de las minorías opositoras.
Y sustituir las listas cerradas por abiertas podría fragmentar el voto. Según el experto, este modelo beneficia principalmente a los partidos con mayor capacidad económica y estructura territorial, dejando en desventaja a propuestas emergentes o con menos recursos.
"Estos cambios podrían afectar a las minorías opositoras y debilitar la pluralidad del Congreso. La viabilidad de la reforma dependerá de qué tanto los aliados del oficialismo valoren los efectos en su propia representación", explicó el investigador.
Respecto a la intención de reducir el presupuesto a los partidos políticos, el académico de la UASLP recordó que el modelo actual (vigente desde 1996) fue diseñado para blindar las campañas de la injerencia de recursos gubernamentales y permitir una competencia equitativa.
Recortar estos recursos, sostuvo, no garantiza una mejor democracia, sino que podría crear un escenario donde el partido en el poder goce de ventajas injustas frente a sus competidores.
Finalmente, Solís Delgadillo subrayó una realidad a menudo ignorada en el debate público: las democracias tienen costos de operación. En proporción al presupuesto federal total, el gasto destinado al sistema electoral es reducido. Por ello, advirtió que sacrificar recursos en aras de la austeridad no necesariamente fortalece la calidad de la representación ciudadana, sino que podría erosionar las instituciones que garantizan el voto libre.