Irán mostró optimismo tras la tercera ronda de conversaciones nucleares con Estados Unidos, celebrada en Ginebra, mientras aumentan las señales de un posible ataque militar estadounidense en la región.
Teherán calificó los avances como “buenos” y reconoció acercamientos en varios puntos de discusión, aunque Washington no se ha pronunciado sobre los resultados.
Próxima reunión en Viena
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán y mediador de las negociaciones, Badr bin Hamad al Busaidi, afirmó que se ha logrado un “progreso significativo”. Ambas partes acordaron continuar las conversaciones en Viena el próximo lunes, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Abás Araqchí, ministro iraní de Exteriores, reconoció que persisten diferencias: “En muchos asuntos nuestras posturas se han acercado, aunque todavía existen diferencias”.
Puntos de tensión: enriquecimiento y misiles
Washington exige que Irán detenga por completo el enriquecimiento de uranio y limite su programa de misiles, condiciones que Teherán rechaza. El gobierno iraní solo aceptaría recortes en su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.
Despliegue militar estadounidense en la región
Mientras continúan las negociaciones, el portaviones USS Gerald R. Ford llegó a la costa norte de Israel, sumándose al mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio desde 2003.
El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, instó a los trabajadores de la legación a abandonar el país de inmediato ante la posibilidad de un conflicto. Por su parte, la Embajada de China en Irán pidió a sus ciudadanos salir del país lo antes posible.
Habitantes de Teherán muestran resignación
La presencia de dos portaaviones y otras unidades militares ha generado preocupación entre los habitantes de Teherán, aunque algunos muestran resignación.
“Llevamos semanas con la amenaza de un ataque. Si hay ataque, pues lo que lo haya”, dijo Hossein (nombre cambiado por seguridad), profesor universitario de 60 años, mientras se cortaba el pelo en una peluquería del bazar de Tajrish. Aseguró que no teme una agresión, aunque reconoce que el despliegue militar es impresionante.
"Hay gente que piensa que una guerra con Estados Unidos provocará la caída de la República Islámica, pero mira Afganistán, Irak o Libia, estas cosas no salen bien”, dice una vecina de Teherán que trabaja para un organismo internacional y que se ha preparado por si al final estalla un conflicto.
Oficiales mantienen tono de desafío
A pesar de la tensión, la oficialidad iraní mantiene un tono de desafío. El clérigo Ahmad Jatamí, encargado de los rezos de los viernes en Teherán, calificó al presidente estadounidense, Donald Trump, como un “faraón contemporáneo” y afirmó:
“Pero la nación iraní no se rendirá ante la fuerza. La República Islámica no aceptará nunca la suspensión del enriquecimiento de uranio”.