San Luis Potosí, SLP.- La presencia de una pistola de balines en manos de un alumno del COBACH 28 encendió las alarmas en la capital potosina y abrió un debate necesario, ¿qué tan preparadas están las escuelas para detectar a tiempo conductas de riesgo?
El hallazgo ocurrió el miércoles pasado, cuando un estudiante advirtió la presencia del objeto y notificó a docentes. Ante la duda de que pudiera tratarse de un arma de fuego, el personal escolar activó los protocolos y solicitó apoyo policial. La intervención de los elementos municipales evitó que el episodio escalara.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos calificó como “oportuna” la actuación de la Policía Municipal y subrayó que, aunque no se trataba de un arma de fuego, sí era una pistola de balines capaz de causar lesiones.
“Sí llama la atención, hablamos con los directores y con los maestros para estar más atentos, ofrecimos una capacitación para prevenir; hablar con las y los jóvenes, porque parece que se estaba planeando algo mayor, no eran armas de fuego, eran pistolas de diábolos y cosas así, o de balines y de todos modos provocan daño. Pero más que el daño, lo que sí me preocupa es esa intención de perjudicar uno a otro y sí prende las alertas en el sector para estar muy cerca de ellos”, expresó.
Más allá del objeto asegurado, el foco se trasladó a la intención. El propio edil advirtió que lo preocupante no es únicamente el posible daño físico, sino el trasfondo de violencia que pudo haberse gestado entre estudiantes.
Tras el incidente, el Ayuntamiento abrió diálogo con directores y docentes para fortalecer la vigilancia y establecer mecanismos de comunicación más ágiles con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal. También se ofreció capacitación enfocada en prevención de violencia y detección temprana de conductas de riesgo.
“Ofrecimos capacitación, un mecanismo de comunicación más directa, entre directores, maestros y la policía. Vamos a mandar a nuestra gente a que platique también con los muchachos, que la violencia no es el camino para resolver algún tema y bueno, no pasó a mayores porque hubo una intervención oportuna”, concluyó.
El caso no dejó personas lesionadas, pero sí un mensaje claro, la seguridad escolar no puede depender solo de la reacción, sino de la prevención constante y del acompañamiento cercano a las juventudes antes de que las alertas se conviertan en tragedia.