San Luis Potosí, SLP.- La implementación de la jornada laboral de 40 horas en México no debe verse como un evento "catastrófico", pero sí requiere de un compromiso real por parte del Gobierno Federal para otorgar incentivos que fortalezcan la capacitación de los trabajadores. Así lo señaló Ana María Abascal Sainz, presidenta local de la Coparmex, quien advirtió que la reforma necesita transitar hacia una nueva cultura laboral para mantener las metas de producción actuales.
La líder empresarial manifestó que, aunque el sector patronal apoya el beneficio de la clase trabajadora, México no estaba plenamente preparado para un cambio de este calado. Abascal sugirió que lo ideal habría sido un esquema gradual y estructurado que permitiera fortalecer las competencias de los empleados antes de reducir las horas de servicio.
Abascal Sainz subrayó que trabajar menos horas sin una estrategia de productividad clara obligará a las empresas a realizar nuevas contrataciones para cubrir los turnos faltantes. Esto implica un incremento directo en los costos de nóminas y prestaciones; cuotas de seguridad social y gastos administrativos de reclutamiento.
La empresaria enfatizó que imponer cargas adicionales a las unidades de negocio resulta arriesgado en un contexto de contracción económica y desempleo. Por ello, hizo un llamado a los Congresos locales y al Gobierno Federal para que, a la par de la aprobación de la reforma, se diseñen mecanismos de apoyo.
"Es el momento adecuado para que los gobiernos concedan estímulos que incidan directamente en la productividad. No debemos perder de vista que el objetivo es lograr que menos horas no afecten el desempeño de las empresas", puntualizó.
Para la Coparmex, la clave del éxito de las 40 horas radica en que el gobierno no deje sola a la iniciativa privada con el costo de la reforma, sino que actúe como un facilitador mediante políticas públicas que eleven la competitividad nacional.