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El fenómeno 'therian', un espejismo que alimenta narrativas ultras antiLGTBI

El fenómeno que se alimentó en redes sociales y medios es, en realidad, una entelequia que ha servido para alimentar narrativas ultras y contra el colectivo LGTBI

El fracaso de las convocatorias ‘therian’, un término que existe desde hace décadas pero cuya viralidad se disparó en las últimas semanas, demuestra que el fenómeno que se alimentó en redes sociales y medios es, en realidad, una entelequia que ha servido para alimentar narrativas ultras y contra el colectivo LGTBI.
 
La semana pasada se convocaron en redes sociales quedadas de ‘therian’ en Madrid, Barcelona y Ciudad de México a las que acudieron centenares de curiosos y agitadores ultras. Algunas de ellas terminaron con disturbios y detenidos.
 
A la cita, sin embargo, faltaron los verdaderos protagonistas, esas personas que se perciben como animales y que, gracias a los algoritmos, en unos días consiguieron colarse en los teléfonos de millones de internautas como si se tratara de un fenómeno masivo, pero cuyo origen era desconocido.
 
Estos encuentros, que se dieron en ciudades de España y Latinoamérica, tenían una cosa en común: el llamamiento se realizó a través de redes sociales, con carteles generados con inteligencia artificial y sin saberse realmente quiénes eran los organizadores.
 
Es difícil determinar por qué los contenidos relacionados con los ‘therian” se viralizaron ahora y en un grado tan alto.
 
Esta comunidad, integrada por personas que aseguran identificarse o sentir una conexión especial con animales, existe desde los años 90 y, antes de la reciente ola, hay múltiples testimonios en foros y blogs, sin embargo, no hay constancia de que los ‘therian’ se hayan expandido en las últimas semanas al mismo ritmo que creció su atención mediática.
 
Las búsquedas del término ‘therian’ en Google empezaron a crecer a partir del 10 de febrero, pero fue la semana pasada cuando las consultas sobre este término se dispararon, alcanzando su punto álgido el fin de semana de las convocatorias.
 
La tendencia es similar en otros países, donde las búsquedas aumentaron la segunda semana de febrero, excepto en Argentina. Allí el término empezó a recibir consultas en Google a finales de enero, cuando varios creadores de contenido de ese país publicaron diferentes vídeos con miembros de esta comunidad.
 
De hecho, la palabra ‘therian’ ya empezó a llamar la atención del público argentino a finales de diciembre a raíz de que se publicara el testimonio de una persona de esta comunidad en un medio de comunicación, de acuerdo con Google Trends.
 
Estos datos de búsqueda reflejan el interés repentino que surgió en torno a este fenómeno, que se alimentó en redes sociales — con vídeos reales, pero también con muchas imágenes generadas con inteligencia artificial para ridiculizar a esta comunidad— y algunos medios de comunicación, que hicieron pasar como verdaderos vídeos en los que se parodiaba a los ‘therians’.
 
Lo que sí es cierto es que numerosos internautas aprovecharon la viralidad de los ‘therian’ para alimentar discursos ultras y, por ende, antiLGTBI.
 
Se trata de una narrativa que ridiculiza a los ‘therian’, que los presenta como un síntoma de la decadencia de Occidente (frente a los valores tradicionales) y que asegura que la existencia de esta comunidad es consecuencia de los derechos que ahora tienen las personas trans.
 
“Primero les dijeron que, siendo hombres, podrían convertirse en mujeres y viceversa. Ahora les dicen que pueden ser animales”, dice una de estas publicaciones.
 
Pero esta ola de odio no es nueva y está alineada con otros casos que en el pasado han propagado la existencia de los “transespecistas” para apuntalar la narrativa de la decadencia de la sociedad y tachar la expresión de género como una degeneración.
 
Así ocurrió con un vídeo de un encuentro fetichista en Berlín en 2023 que circuló, junto a mensajes tránsfobos, como si fuera una manifestación de jóvenes que exigían ser reconocidos como perros. También se hizo pasar como real otro contenido en el que una persona decía, en broma, sentirse vaca.
 
La semana pasada en Nuevo León se presentó una iniciativa para crear un protocolo contra el acoso a los ‘therians’. La propuesta se hizo en el Congreso de esa región por una persona vestida con una máscara de caballo de látex —que suele usarse para contenidos humorísticos y que no guarda similitud con la apariencia de los ‘therian’— y junto a una bandera trans, un colectivo que no guarda relación con esta comunidad de personas que se expresan como animales.
 
 
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