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San Luis Potosí busca robustecer su red de monitoreo ambiental

En San Luis Potosí, las defunciones vinculadas con la mala calidad del aire han crecido de forma sostenida en las últimas décadas

San Luis Potosí, SLP.- En San Luis Potosí el debate sobre la calidad del aire no debería centrarse únicamente en cifras de enfermedad o mortalidad, sino en una pregunta clave, ¿qué tanto estamos midiendo lo que respiramos? Sin datos precisos, constantes y públicos, cualquier política ambiental se vuelve reactiva y limitada. La instalación de medidores de calidad del aire no es un tema técnico menor, es la base para proteger la salud de miles de potosinos.
 
El Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud ha documentado que la contaminación atmosférica es uno de los principales factores de riesgo de muerte en el mundo, asociada a enfermedades cardiovasculares, respiratorias, neurológicas y cáncer. En San Luis Potosí, las defunciones vinculadas con la mala calidad del aire han crecido de forma sostenida en las últimas décadas. Sin embargo, la pregunta es inevitable, ¿cómo dimensionar correctamente el problema si la red de monitoreo aún es limitada?
 
Desde la administración municipal pasada en la capital se adquirieron sensores instalados en semáforos como parte de un sistema de monitoreo ambiental. Autoridades capitalinas han señalado que los primeros ocho equipos no eran suficientes para una ciudad de gran extensión, por lo que ahora se trabaja en actualizar y complementar la red. Incluso se solicitó al Gobierno del Estado la posibilidad de conectar los dispositivos ubicados en el Periférico y Circuito Potosí para sincronizar la información y fortalecer el sistema. Se reconoce que una cobertura adecuada podría requerir más de 100 puntos de medición para ofrecer indicadores confiables en tiempo real.
 
En el caso de Soledad de Graciano Sánchez, la instalación de medidores aún se encuentra en etapa de proyecto. La autoridad municipal informó que están en proceso de cotización y análisis técnico, y que estiman contar con un equipo operando en aproximadamente dos meses. Mientras tanto, reciben reportes diarios de medición por parte de la autoridad estatal ambiental. También señalaron que, aunque existen episodios de mayor contaminación —como durante incendios—, no se han registrado niveles extraordinarios; además, mantienen vigilancia sobre algunas ladrilleras ubicadas en la zona de Santo Tomás para evitar el uso de materiales contaminantes.
 
Especialistas del Laboratorio de Contaminación Atmosférica y Cambio Climático de la UASLP han advertido que las partículas finas (PM2.5) pueden penetrar profundamente en el organismo y detonar infartos, derrames cerebrales y enfermedades pulmonares. Bajo este contexto, contar con monitores suficientes no sólo permite emitir alertas en días críticos, sino diseñar estrategias de movilidad, regulación industrial y prevención sanitaria con base científica.
 
La instalación de medidores de calidad del aire no es un acto simbólico ni una acción aislada: es el punto de partida para una política ambiental seria. Medir significa transparentar, informar y prevenir. Sin una red robusta y coordinada entre municipios y estado, la contaminación seguirá siendo un enemigo invisible. Y en una ciudad que crece, industrializa y se expande cada año, lo invisible puede terminar siendo lo más peligroso.
 
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